Iberoamérica y la situación financiera internacional en un mundo globalizado

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Cartagena de Indias Cuarta Cumbre Iberoamericana, Cartagena de Indias, Colombia, 1994.

Los problemas económicos y en especial la integración y el comercio fueron el tema central de la Cuarta Cumbre Iberoamericana, que sesionó en Cartagena de Indias, Colombia, en junio de 1994.

Su objetivo, ratificar la consolidación de ese movimiento de concertación política y económica, con características propias, de cara al porvenir.

Con la sola exclusión del mandatario dominicano, Joaquín Balaguer, por problemas de salud, y la asistencia por primera vez de los gobernantes de Chile, Costa Rica, El Salvador, Venezuela, Honduras y Bolivia, se desarrolló el cónclave en sesiones plenarias.

Masivos comentarios despertó la presencia de Fidel vistiendo una guayabera blanca, pero aún mayor fue la repercusión de su discurso.

Mientras los discursos en la Cumbre Iberoamericana de Cartagena abordaron diversas aristas de los problemas económicos, Cuba hizo un certero y valiente análisis de la convocatoria de Estados Unidos a la llamada Cumbre Hemisférica de Miami, anunciada para diciembre de 1994.

Fidel denunció la arbitraria y cobarde exclusión de nuestro país de esa reunión, a la que, sin embargo, deseó éxitos si en ella -dijo- se debatía ciertamente los problemas medulares que interesan a Latinoamérica y no se reducía a un intento yanqui de trazar pautas.

Para César Gaviria, gobernante del país sede, la desaparición de la bipolaridad no significó la sensación de que la paz, el progreso y la justicia fueran más posibles.

De manera tácita, la Cumbre de Cartagena instó al levantamiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y comprometió a los participantes en el foro a promover políticas para la integración y el libre comercio.

Fue una espina difícil de tragar para los que organizaban el encuentro en Miami.

Como resultado concreto del evento figuró la firma del Tratado de Libre Comercio del Grupo de los Tres, integrado por Venezuela, México y Colombia.

Iberoamérica afirmó, además, que la verdadera importancia de sus conferencias reside en que posibilitan la aproximación de posiciones, el intercambio de puntos de vista y la conciliación de enfoques.

De ahí que la Cuarta Cumbre concluyó no sin antes fijar las sedes para las siete reuniones posteriores.