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Los mandatarios participantes, en representación de los más de quinientos millones de habitantes de la zona, debatieron sobre la educación como factor esencial en el desarrollo económico-social. La ocasión se presentaba propicia para reflexionar, al menos, acerca de por qué toda la población no tiene garantizado el acceso a la enseñanza. Cuba, por supuesto, quedó exenta de ese cuestionamiento ya que, como afirmó Fidel en la propia cumbre, en la Isla el número de profesores y maestros alcanza el más alto per cápita de todos los países del mundo. Poco concreto pero profuso en consideraciones resultó el tema de la cumbre iberoamericana de San Carlos de Bariloche. Algunos presidentes coincidieron en destacar que el futuro de cada una de sus naciones depende de cuanto se avance en materia de educación. Y no están errados. El problema radica en cómo revertir los altos índices de analfabetismo y desinformación que azotan a esos países, de por sí atados por el neoliberalismo. Aún hoy parece irrepetible la campaña nacional de alfabetización que de manera exitosa Cuba desarrolló en 1961, a sólo un año del triunfo de la revolución del primero de enero de 1959. En la voz de Fidel, nuestro país volvió a poner los puntos sobre las íes: "Lo que debemos preguntarnos es si cada uno hace todo lo que puede por sus pueblos. La historia será mejor juez que nosotros mismos", sentenció el líder cubano. De la Declaración de la Quinta Cumbre Iberoamericana sobresale el hecho de que por primera vez en esas reuniones se puso en blanco y negro el nombre de Estados Unidos, y no para agazajarlo. Al rechazar las medidas coercitivas unilaterales contra otros pueblos, el texto afirma: "Vemos con preocupación las modificaciones normativas que se discuten en el Congreso de Estados Unidos y que irían en la dirección contraria a estos principios". Finalizaban así las referencias elípticas sobre ese país. Por lo demás, hubo reconocimiento de unidad de criterio en temas que hacía algunos años suscitaban alarma. Estos fueron síntomas del cambio de los tiempos hasta en las citas iberoamericanas. La frase de Fidel de que "la verdadera razón está en lo que nos identifica y nos une", acuñó la nueva realidad. |
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