Mirta
Aguirre: sus juegos y poemas
Comentó Kathy
Rojas).
El
18 de octubre de 1912 nació la escritora Mirta Aguirre para
orgullo de las letras y la cultura cubana.
Redescubrir de adultos uno de sus más exquisitos libros,
Juegos y Otros Poemas, puede ser como recibir una ofrenda.
Conocedora sin dudas del bien que proporciona a los niños
crecer dentro del encantamiento de la poesía, Mirta Aguirre
ofrece en Juegos y Otros Poemas buena dosis de aquella que resulta
el mejor estímulo para el intelecto y puede llegar a ennoblecer
el alma.
Y al decir de Eliseo Diego, lo hace sin permitirse concesiones fáciles,
con todo respeto, de igual a igual.
Entre juegos que se apoyan en las infinitas posibilidades de la
lengua española y tiernos, conmovedores o simpáticos
poemas, se condujo la escritora y el resultado fue un libro antológico
dentro de los escritos para los niños en Cuba.
Algunos
poemas.
Zapatero/ Zapaterillo/ Zapatillero/ Si hay que matar al novillo/
No me hagas botas de cuero/ Que no las quiero.
Son esos los primeros versos de una de las composiciones más
tiernas de Juegos y Otros Poemas de la escritora cubana Mirta Aguirre,
Otra de ellas titulada Pescador, finaliza de un modo capaz de enternecer
a quienes se duelen de Cuba y para los que la Patria es cobija eterna.
En las páginas de Juegos y Otros Poemas hay ritmo y encantamiento,
música, atmósferas de ensueños y bellas imágenes;
algunos poemas de hondo sentimiento patriótico y otros desbordantes
de lirismo.
Producto del aprovechamiento del rejuego sonoro de la lengua, utilizado
en ocasiones como principal elemento atractivo, el libro es, además,
muy divertido.
Desde las más remotas tradiciones españolas y africanas
que originaron nuestra cultura el niño jugaba cantando o
rimaba juegos, trabalenguas y adivinanzas.
Si a esto añadimos que el juego se encuentra en el origen
del arte y que es la primera forma de aprendizaje de la vida colectiva
del niño, podemos valorar mejor las composiciones que Mirta
Aguirre ofrece en Juegos y Otros Poemas.
Caprichos, aventuras, un encuentro entre Rucio de Sancho y Platero
de Juan Ramón, una boda, alguna duda y un manojo de juegos
en versos, ofrece la poeta, ya desaparecida, pero viva dentro de
la cultura cubana.
En ninguno de ellos subvalora la capacidad de asimilación
de sus destinatarios ni prioriza la comunicación directa,
sino que conduce al lenguaje mucho más allá de sus
límites.
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