Mujer,palabra
inmensa
(Redactó:
Yusmaly Hernández)
Ni
los muchos rigores de la guerra pudieron impedir que la mujer cubana
fuera protagonista de la Historia de su Patria.
Desde
la primera contienda bélica, junto a los hombres del 68 ,
peleó y prestó múltiples servicios, después
que Céspedes dio el grito de ¡Viva Cuba libre!, en
el ingenio La Demajagua.
Ese
día ondeó en el batey una bandera, símbolo
de los ideales revolucionarios, diseñada y cosida por las
manos de una inmensa mujer.
Candelaria
Acosta (Cambula), novia de Céspedes y de extraordinarias
dotes fue la encargada de confeccionar la prenda que más
tarde, se cubriría de gloria en los campos de batalla.
Precisamente
la bandera que se enarboló en Yara fue confeccionada por
mujeres esclavas, la misma que entró en Barrancas un 15 de
octubre y en Bayamo tres días después con la escolta
de Céspedes.
Manuela Cansino Sarduy y sus hermanas Micaela y Mercedes lucharon
por la independencia de Cuba, durante la Guerra de los 10 Años.
En
1872 salieron del campamento mambí e instalaron en la Sierra
Maestra una escuelita para enseñar a los hijos de los soldados
del Ejército Libertador.
Manuela,
además de maestra, fue poetisa y en sus versos reflejó
el amor por la Patria.
Para
Juana de la Torre igualmente constituyó un deber luchar por
la libertad, por eso se alzó en armas en octubre de 1868,
cuando prestó toda la ayuda posible al alzamiento de La Demajagua.
También
Brígida Saldívar fue ejemplo de entereza, junto a
Vicente García, su esposo, marchó a la manigua, donde
brindó apoyo material y moral a la causa cubana. Fue excelente
enfermera y cocinera de las fuerzas tuneras.
Angelina López Laffita, también tuvo su cuota en la
primera contienda bélica en Cuba.
Al
iniciar la campaña por las serranías de Imías
y Sabanalamar, suministró alimentos, medicamentos y valiosas
informaciones confidenciales del movimiento de tropas españolas
por la región, lo que costó su vida.
A
esa lista de heroínas se une Victoriana Nogueras, quien fundó
hospitalitos, trasladó correspondencia secreta al mando mambí
en Santiago de Cuba, y militó en las tres guerras por la
independencia.
Para
Caridad Pérez Pino la guerra No fue aventura, de ella dijo:
“nadie calcula una guerra...lo costosa que es de sufrimiento”.
Allí
perdió a su esposo y a sus tres hijos, pero aun así
se mantuvo en la retaguardia mambisa hasta el final de sus días.
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