A cuatro décadas de un hecho
singular
Por Iraida campos
Periódicos amarillos por el paso del tiempo hablan de un
hecho, de una fecha y un sitio de la geografía cubana que desde hace cuatro décadas
pertenecen a la historia.
| En un
abrupto paraje de la Sierra Maestra, en La Plata, el 4 de septiembre de 1958 se libró un
singular combate donde fueron vencidas la injusticia y la discriminación con poderosas
armas: las palabras y la razón. Las fotos de la época muestran rostros jóvenes, algunos
que no habían perdido aún la candidez de la infancia. Son los rostros de las Marianas,
las mujeres que tuvieron el privilegio de ser las primeras cubanas en formar un pelotón
de combate para luchar por la patria. |
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Muchas mujeres tuvieron un destacado papel en la Sierra
Maestra. Celia Sánchez Manduley, señalada en la foto, fue una de ellas. |
Dicho así puede creerse que todo fue fácil, pero nada
más alejado de la realidad. Aquellas compatriotas tuvieron que demostrar su temple
heroico en medio de las duras condiciones de la vida en campaña.
Isabel y Lilia Rielo, Teté Puebla, Angelina Antolín, Rita
García, Ada Bella Acosta, Normita Ferrer y Flor Pérez junto a Eva Palma, Orosia Soto,
Juana Peña, Edemis Tamayo y Olga Guevara ya llevaban meses "alzadas" en la
Sierra Maestra en septiembre de 1958.
Para ellas, y otras muchas, estaban destinadas útiles y
necesarias tareas: atender los hospitales de campaña del Ejército Rebelde, lavar y coser
ropa, impartir clases, preparar los alimentos...pero ellas querían hacer más, reclamaban
su puesto en la primera línea, fusil en mano, como los hombres.
Por eso, cuando conocieron de la posible constitución de
un pelotón de combate femenino se dispusieron a romper mitos que hablaban de debilidad
física y del subconsciente, que supuestamente hacían a la mujer proclive a cuidar de los
hombres y no a disparar sobre ellos.
Una ardua batalla
Cuando Fidel dio a conocer su decisión de crear un
pelotón de mujeres combatientes en septiembre de 1958, halló algunos oponentes a su
idea. Por ello convocó a una reunión en el hospital de La Plata (comandancia rebelde en
la Sierra Maestra), donde defendió con vehementes palabras el audaz proyecto.
Desde las 6:00 PM hasta la 1:00 AM del siguiente día se
prolongó aquella singular batalla en la que el líder de la Revolución realizó u
recuento de las luchas de la mujer cubana y explicó cuál sería el papel de las féminas
tras el triunfo revolucionario. Ese día, hace 40 años, el camino de la igualdad de
géneros comenzó a despejarse en Cuba.
Siete horas explicando, tratando de hacer comprender que
las mujeres, que al final integraron el pelotón de combate Mariana Grajales, se habían
ganado ese derecho. ¿Por qué el nombre de Mariana Grajales?, porque era un tributo y a
la vez una reafirmación del espíritu de una gran mujer, la madre de Antonio Maceo, que
en la guerra de independencia, en el siglo XIX, había ido a la manigua junto a sus hijos
para pelear contra las fuerzas coloniales españolas.
Al terminar la reunión, el comandante rebelde y los demás
participantes subieron hasta donde estaba ubicada Radio Rebelde, la emisora del ejército
revolucionario, para dejar constituido oficialmente el pequeño destacamento.
Mientras ascendían, Fidel dijo: "Muchachitas, han
visto cómo he tenido que discutir para que ustedes puedan combatir. No pueden hacerme
quedar mal". Y ciertamente no lo hicieron quedar mal. Las Marianas demostraron sus
dotes y su valentía en acciones como la de la presa de Holguín, Cerro Pelado, Los
Güiros, Velasco, La Cedena, Gibara, Las Uñas, Puerto Padre, Guisa y Maffo...