Discurso del Embajador Shen Goufang, representante
de China ante las Naciones Unidas, en la sesión 4011 del Consejo de Seguridad relativa a
la paz en Kosovo
New York, junio 10.-
Señor Presidente:
Las llamas de la guerra que se han estado propagando
durante setenta y nueve días por el suelo de Yugoslavia se han extinguido finalmente.
Hace más de dos meses, sin la autorización del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN dirigida por los Estados Unidos, lanzó
descaradamente ataques militares contra el Estado soberano de la República Federativa de
Yugoslavia (RFY). Al emprender esa acción, la OTAN violó abiertamente la Carta de las
Naciones Unidas y las normas del derecho internacional, socavó la autoridad del Consejo
de Seguridad y, en consecuencia, sentó un precedente sumamente peligroso en la historia
de las relaciones internacionales.
Durante más de dos meses, la OTAN dirigida por los Estados
Unidos, ha lanzado una campaña de bombardeos sin precedentes e indiscriminados contra la
República Federativa de Yugoslavia, que ha provocado la muerte de más de mil civiles, ha
herido a miles y ha dejado cerca de un millón de personas desplazadas y de refugiados.
Instalaciones civiles como fábricas, puentes, escuelas y hospitales, han sido destruidos
sin ningún miramiento. Y más flagrante aún es que incluso la Embajada de la República
Popular de China en Yugoslavia, que está bajo la protección de las convenciones
internacionales, se convirtió en uno de los objetivos de los bombardeos de la OTAN. Esta
guerra, que se libra en nombre del humanitarismo, ha provocado, de hecho, la mayor
catástrofe humanitaria en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y ha socavado
gravemente la paz y la estabilidad en los Balcanes. Por supuesto, ha encontrado una fuerte
condena internacional.
Desde el mismo comienzo, el Gobierno y el pueblo de China
han puesto en claro su posición de principios. Nos oponemos firmemente a las acciones
militares de la OTAN contra Yugoslavia y demandamos que esa Organización cese de
inmediato todas sus operaciones de bombardeo. Estamos a favor de la solución pacífica de
la cuestión de Kosovo sobre la base del respeto a la soberanía y la integridad
territorial de la RFY y de la garantía de los derechos e intereses legítimos de todos
los grupos étnicos de la región de Kosovo. Consideramos que toda solución propuesta
debería tomar en cuenta plenamente los criterios de la RFY.
Señor Presidente,
Aunque los bombardeos de la OTAN han terminado, no es
posible que se puedan restañar en poco tiempo los daños que han infligido a los Balcanes
y los sufrimientos que han traído a la población de la región. Entretanto, nos darán
mucho que pensar durante largo tiempo.
Hay unos 200 países y más de 2 500 grupos étnicos en
todo el mundo. La mayoría de los países albergan a múltiples grupos étnicos y muchos
países tienen problemas étnicos. Los países de la OTAN no constituyen una excepción.
Hemos sostenido siempre que en los países multiétnicos deberían reinar la igualdad, la
unidad, la armonía y la prosperidad común entre los diferentes grupos étnicos. Estamos
en contra de la discriminación o la opresión de cualquier grupo étnico. Al mismo
tiempo, rechazamos también cualquier acto que provoque la división de los diferentes
grupos étnicos y socave la unidad nacional. En esencia, los problemas étnicos de un
Estado deberían ser solucionados de una manera apropiada por su propio gobierno y pueblo
adoptando políticas atinadas. No serán esgrimidos como excusa para la intervención
externa ni para el uso de la fuerza por estados extranjeros. De lo contrario, no habría
seguridad verdadera para los estados ni orden normal para el mundo.
Señor Presidente,
Un 26 de junio de hace cincuenta y cuatro años se firmó
en San Francisco la Carta de las Naciones Unidas. El nacimiento de las Naciones Unidas y
su Carta pusieron de manifiesto las nobles aspiraciones de las personas que habían
sufrido enormemente a causa de dos catastróficas guerras mundiales con respecto a la paz,
la cooperación y el desarrollo. En el transcurso de estos años, los objetivos y
principios de la Carta de la ONU han resistido la prueba del tiempo y devenido normas
básicas universalmente reconocidas que rigen las relaciones internacionales
contemporáneas.
La historia ha demostrado que sólo reafirmando los
objetivos y principios de la Carta de la ONU y buscando la solución pacífica de los
conflictos y disputas regionales e internacionales mediante conversaciones y negociaciones
sin recurrir a la fuerza, es que todos los estados pueden vivir en armonía y lograr un
desarrollo común, se puede mantener y promover la paz mundial, y las Naciones Unidas
pueden desempeñar su papel en los asuntos internacionales. Toda desviación y violación
de estos objetivos y principios provocarán el desenfreno de la política de poder.
Impedirá salvaguardar la paz regional e internacional, dañará la soberanía y la
independencia de múltiples países, sobre todo los países pequeños y débiles,
debilitará el papel de las Naciones Unidas y dejará al mundo sin paz.
El respeto a la soberanía y a la no injerencia en los
asuntos internos de otros estados son principios básicos consagrados en la Carta de las
Naciones Unidas. Desde el fin de la Guerra Fría, la situación internacional ha sufrido
importantes cambios, pero esos principios siguen vigentes y, es más, han adquirido aún
más importancia. En el umbral de un nuevo siglo, es imprescindible que reafirmemos esos
principios. En esencia, la llamada teoría de los "derechos humanos por encima de la
soberanía" sirve para violar la soberanía de otros estados y promover el
hegemonismo so pretexto de los derechos humanos. Ello contradice totalmente los objetivos
y principios de la Carta de la ONU. La comunidad internacional debería estar alerta
contra esto.
Señor Presidente,
En el proyecto de resolución sometido a nuestra
consideración no se refleja cabalmente la posición de principios y las justificadas
preocupaciones de China. En particular, no se menciona el desastre provocado por los
bombardeos de la OTAN en la RFY y no impone las restricciones necesarias en cuanto a que
se invoque el Capítulo VII de la Carta de la ONU. Por lo tanto, tenemos grandes
dificultades con el proyecto de resolución. Sin embargo, en vista del hecho de que la RFY
ya aceptó el plan de paz, de que la OTAN ha suspendido sus bombardeos en la RFY y de que
en el proyecto de resolución se han reafirmado los objetivos y principios de la Carta de
la ONU y la primordial responsabilidad del Consejo de Seguridad de mantener la paz y la
seguridad internacionales, así como el compromiso de todos los Estados Miembros con la
soberanía y la integridad territorial de la RFY, la delegación china se abstendrá de
participar en la votación sobre este proyecto de resolución.
Muchas gracias, Señor Presidente. |