regresar Reanudan en La Habana Juicio contra el terrorista salvadoreño

Continúa la presentación de pruebas por parte de los peritos

La Habana, marzo 9, NNC, 10:00 a.m.- La causa número uno de 1999, de la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Popular Provincial de Ciudad de La Habana contra el ciudadano salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, autor de 6 atentados con explosivos a instalaciones turísticas cubanas, y donde perdiera la vida un ciudadano italiano, continúa en la Fortaleza de la Cabaña cercana a la capital.

En la vista oral y pública prosigue la presentación de pruebas peritales y hoy declararon especialistas en siquiatría acerca del estado mental del acusado, determinando que el mismo no tiene ninguna enfermedad siquiátrica que impida su responsabilidad legal ante los hechos. Los galenos en respuesta a interrogantes del Fiscal y la Defensa se refieron a la personalidad extrovertida, ambiciosa, imaginativa, proclive a la acción y al egocentrismo del acusado.

Señalaron que los exámenes síquicos realizados al detenido no arrojaron trastornos mentales, ni fisiológicos, sino que la personalidad del acusado responde a la de un loco aventurero como él mismo se calificara

También intervinieron peritos forenses quienes explicaron las circunstancias clínicas que provocaron la muerte a Fabio Di Celmo, y expusieron todos los pasos seguidos en el caso, aclarando que al llegar a la mesa de operaciones el paciente ya había fallecido.

En estos momentos comenzó la comparecencia de los testigos, de los cuales la Fiscalía presentó un listado de unas 40 personas.

El Tribunal está presidido por el licenciado Placido Batista , y el juicio se realiza con todas las garantías previstas por las leyes cubanas,   al mismo asisten sus familiares, representantes diplomáticos y la prensa nacional extranjera acreditada. La defensa del acusado la asume el letrado Daniel Rippes.

El ciudadano salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León es acusado de delito de terrorismo de carácter continuado. La fiscalía ha pedido para el enjuiciado la pena de muerte.