regresar contraste.gif (13554 bytes) REVELA AGENTE DE LA SEGURIDAD CUBANA HABERSE INFILTRADO EN LA FUNDACIÓN "HUMANITARIA" MIAMENSE

El ciudadano guatamalteco residente en Cuba, Percy Francisco Alvarado Godoy, declaró testigo de la acusación en el juicio contra el terrorista Raúl Ernesto Cruz León y aseguró ser el "Agente 44" para la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y el "Agente Fraile" para la Seguridad del Estado de la Isla.

En un pormenorizado relato de las misiones y contactos durante los supuestos servicios a favor de la FNCA (CANF en inglés), el testigo expuso que las encomiendas estaban dirigidas en un inicio a preparar actividades de carácter bélico y posteriormente le ordenaron dedicarse al espionaje, fundamentalmente contra importantes objetivos del Sistema Electroenergético Nacional, recursos hidráulicos, la zafra azucarera, centros de salud pública, la sede del Comité Central del Partido y los movimientos del Presidente Cubano, Fidel Castro, incluyendo posibles viajes al exterior.

Para el espionaje fue dotado de modernos equipos, incluido un aparato de Global Position System (GPS), utilizado para ubicar con exactitud, por vía satélite, los objetivos que debía investigar, además de un teléfono celular a través del cual debía trasmitir los puntos señalados.

El  propio presidente de la FNCA, Francisco José Hernández Calvo, conocido como Pepe Hernández, se entrevistó con él en los EEUU y le dio instrucciones de tipo operativo.

Una de las misiones para atentar contra la vida de Fidel Castro era utilizar el sistema de alcantarillado de la céntrica Quinta Avenida, de La Habana. Otra fue entorpecer la transmisión de un acto por el 26 de julio, para lo cual le suministraron los aditamentos necesarios.

La última misión del doble agente fue la colocación de dos bombas, una de las cuales debía colocar en el concurrido cabaret Tropicana, entre el primero y el segundo show, el momento de más afluencia de personas. La dilación en la puesta en práctica de esta acción terrorista provocó que le ofrecieran 20 000 dólares por cada explosión y por no cumplir la misión, aduciendo razones humanitarias, hizo que lo eliminaran de la nómina de la Fundación terrorista (en ese momento ya Cruz León había cumplido la tarea).

El agente Fraile, convertido en este juicio en uno de los principales elementos acusadores contra las actividades de la ultraderecha de Miami, autora de los hechos que se ventilan en el juicio contra Cruz León, aseguró que en el banquillo de los acusados, junto al solitario terrorista debían de estar Francisco José Hernández Calvo, Horacio García, Arnaldo Monzón, Luis Zúñiga Reyes, Alfredo Domingo Otero, Luis Posada Carriles y Gaspar Jiménez.

De todos ellos dio detalles de sus actividades de agresión contra Cuba y de sus contactos personales. En el caso de Posada, aseguró que fue quien lo entrenó en el uso de los explosivos que debía colocar en las instalaciones turísticas.

En las palabras finales de su declaración, Alvarado quiso dejar bien sentado dos maneras de ver la vida: la del centroamericano Cruz León (salvadoreño) y otros (guatemaltecos) que están detenidos y prestaron declaración en el juicio; y la de él, otro centroamericano (guatemalteco) que frustró los planes de la FNCA, para evitar más víctimas y daños.

Y aseguró que los centroamericanos no escupen la mano amiga que los ayuda en los momentos difíciles, con lo que marcó una notable diferencia entre la actitud de la mayoría de los habitantes de la región y su repudio a tales acciones vandálicas y aquellos que se prestan a actuar en beneficio de la extrema derecha anticubana.

Por último, y con lágrimas en los ojos, se dirigió a Cruz León y dijo: "No hay riesgo más hermoso, que el que realiza un hombre para preservar la vida".