Gómez
, el primer guerrillero de América
(Por :Marilys Suárez
Moreno)
El
próximo 18 de noviembre, el Generalísimo Máximo
Gómez Báez habría de cumplir 169 años.
Nacido en el sureño pueblo de Bani, República Dominicana,
emigró a Cuba con su familia en 1865.
En los años precedentes participó en actividades conspirativas
para, según sus propias palabras “pelear por la libertad
del negro”, y una semana después del levantamiento
de Céspedes en La Demajagua, Gómez se incorporó
al Ejército Libertador con el grado de sargento, conferido
por el poeta José Joaquín Palma.
Soldado leal y entusiasta de la justa causa de un pueblo noble,
como él mismo se consideraba, Máximo Gómez
llegó a Bayamo cuando esa ciudad ya estaba rendida a las
fuerzas cubanas.
Enviado
por Céspedes a las fuerzas de Donato Mármol, éste,
quien dudaba de la capacidad militar del dominicano Máximo
Gómez, expresó: ¡Para mandones, sobramos¡
Uno de los que componían el Estado Mayor de Mármol
le dijo: “Acéptalo.
Ya ves, Céspedes dice que el hombre sabe y nosotros de guerra
sabemos muy poco, deja que nos dirija”. Mármol, quien
sabía de la marcha sobre Baire del coronel español
Quirós con un centenar de hombres, por fin se determinó
a poner su confianza en Gómez, ordenándole: “usted
mandará nuestra vanguardia, escoja 200 hombres y disponga
lo necesario”.
Muy pronto, al frente de sus inexpertas guerrillas campesinas, el
bravo dominicano se hacía sentir. El 26 de octubre de 1868
por primera vez relampagueron los machetes cubanos en acción
libertadora.
El
hombre que dirigió la primera carga al machete de los cubanos
y que hizo cundir el pánico entre las fuerzas españolas,
llegó a ser el generalísimo del Ejército Libertador.
Después de esa victoria vendrían otras muchas.
Batallas como Palo Seco, una de las más trascendentes y devenida
símbolo para los mambises, y Las Guásimas, entre las
mayores registradas y donde las huestes mambisas llegaron a sitiar
a unos 5 mil españoles, hicieron trascender su figura.
El Napoleón de la guerra de guerrillas, como lo llamaron
en un momento de su vida, dio inicio el 22 de octubre de 1895 a
la invasión, una hazaña militar que asombró
a todos por igual y que dejó para la historia innumerables
combates con el sello distintivo de este bravo estratega de América
que fue Máximo Gómez.
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