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Historia Reseñas
De cuando la prensa amarilla se volvió roja

Por Alberto Ajón

El 4 de abril de 1898 el Journal, de Nueva York, lanzó su primera plana con grandes titulares en tinta roja sobre la guerra de Cuba, a la cual dedicaba las tres primeras páginas.

En esa edición, dicho periódico (que días atrás había anunciado la inminente declaración de guerra estadounidense contra España) sugería la entrada inmediata de Washington en la contienda que el mambisado cubano le iba ganando al ejército colonialista de Madrid. Ya en febrero del propio 1898, la prensa norteamericana había levantado gran revuelo alrededor de la explosión del acorazado Maine en el puerto de La Habana. Era innegable que se atizaban los ánimos y se preparaba a la opinión pública para la intervención yanqui en el conflicto hispano-cubano, ya virtualmente decidido a favor de los antillanos.

La fruta madurada a golpes

El tema cubano era frecuente en la prensa norteamericana durante las postrimerías del siglo XIX. En 1889, José Martí había tenido que responder a un insultante artículo publicado en el diario The Manufacturer, de Filadelfia, en el que se tildaba a los cubanos de "vagos, cobardes y afeminados que clamaban por la protección del vecino poderoso contra la metrópoli madrileña".

Ya en 1898, ante la inminente victoria cubana sobre España, Estados Unidos veía peligrar la oportunidad de anexarse a Cuba si la isla alcanzaba por sí misma la independencia. Para Washington era apremiante involucrarse en el conflicto, poniendo a su favor el esfuerzo de los cubanos. La prensa norteamericana se esmeró entonces en manifestar el destino de la fruta madura.

La historia posterior es conocida. Aniquilada la escuadra española en la bahía de Santiago de Cuba, el arrogante ejército norteamericano ignoró a las tropas mambisas que comandaba Calixto García. La batalla de Santiago de Cuba

Los arreglos entre Estados Unidos y España, soslayando la voluntad cubana, revelan en cada documento y en cada gesto el propósito colonial norteamericano sobre la ínsula antillana.

 La guerra hispano- cubano-norteamericana, primera de carácter imperialista en la historia contemporánea, revela cómo son manipulados en el capitalismo los órganos de información para condicionar la opinión pública. Lo mismo sucedió en Vietnam, Panamá de 1989, o más recientemente en la Guerra del Golfo.

Fue la contienda hispano-cubana-norteamericana la que desencadenó una permanente injerencia yanki en la vida cubana. Injerencia que aún hoy, desde el territorio ilegalmente ocupado por la base naval de Guatánamo, alerta a los cubanos contra los aullidos de la sirena propagandística de Estados Unidos.


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