Los universitarios pusieron en
jaque a Batista
Por Teresa Torres
Para muchos habaneros, el 13 de marzo de 1957 transcurría
sin novedad alguna, aunque ese día había un inusual movimiento de estudiantes alrededor
de la Universidad. Poco después de las 3 de la tarde, quienes se encontraban cerca del
Palacio Presidencial escucharon disparos de fuego. Dentro de la mansión todo era un
infierno.
El Directorio Revolucionario se propuso realizar una acción
que decapitara a la tiranía de Fulgencio Batista, que en ese entonces imperaba en Cuba y
que tenía ensangrentado al país. El Secretario General de esa agrupación, José Antonio
Echeverría, organizó la acción que tenía la estrategia de golpear arriba.
El propósito de ajusticiar a Batista estaría correlacionado
con la ocupación de la emisora Radio Reloj, la toma de la Universidad de La Habana, la
irrupción en cuarteles y el cierre de las comunicaciones. Mediante esta acción en la
ciudad, los jóvenes cooperaban con los guerrilleros que combatían ern la Sierra Maestra.
Manzanita
Además de ser el líder del Directorio Revolucionario, José
Antonio Echeverría se desempeñaba también como presidente de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU). Alumno de la Facultad de Arquitectura, José Antonio era un hombre
que valía mucho. Cuando se organizaba alguna manifestacón, él estaba siempre en primera
fila en la escalinata universitaria; en más de una ocasión cayó herido por los golpes y
las represiones del régimen batistiano.
Tenía José Antonio un carácter muy alegre, risueño, y
despertaba gran simpatía entre quienes lo rodeaban. A este joven rosado y familiar, sus
compañeros lo llamaban con cariño Manzanita. Usualmente, él solía decir: "Los
estudiantes cubanos nunca han temido a la muerte".
La madriguera de Batista
El otrora Palacio Presidencial es un majestuoso edificio,
montado sobre sillares de piedra blanca labrada, ubicado cerca de la bahía de La Habana,
que fue inaugurado el 31 de enero de 1920. A la vez que fungió como sede del ejecutivo de
la nación, sirvió de morada a los presidentes. Distingue la historia del edificio el
ataque que protagonizó un grupo de jóvenes el 13 de marzo de 1957.
Para materializar su objetivo de ajusticiar al tirano, los
futuros asaltantes chequearon sistemáticamente los movimientos del tirano, e incluso uno
de los jóvenes montó guardia frente a la mansión ejecutiva durante varios días. De
esta forma, se tenía la certeza de que el dictador se encontraba en su madriguera.
La huída del tirano
Los 50 jóvenes que entraron al antiguo Palacio Presidnecial
se desplazaron hacia el inmueble en 2 automóviles y una furgoneta Fast Delivery, donde
iba el grueso de los combatientes. Ya en el interior del edificio, estos asumieron
diversas misiones. Los que subieron al segundo piso en busca del dictador comprobaron que
éste había huído por una escalera interna, anexa a su oficina.
Los combates dentro del Palacio fueron violentos; se hizo
más fuerte la resistencia de la guarnición, muchos jóvenes murieron, y a otros se les
agotaron las municiones. Se decide retroceder, para pedir refuerzos y continuar
posteriormente el ataque, pero la operación de apoyo no funcionó.
El máximo líder cubano Fidel Castro ha calificado el asalto
al Palacio Presidencial del 13 de marzo de 1957 como una operación bien organizada, un
acto de extraordinaria audacia y valentía, en el que también hubo fallos e
imponderables.
"Desde la clandestinidad, los jóvenes se enfrentaron a
un enemigo que poseía todos los medios móviles, las comunicaciones, en circunstancias en
que los atacantes tenían que moverse en camiones cerrados y en vehículos de cualquier
tipo para poder disimular la acción que iban a realizar", recordó Fidel en el acto
por el aniversario 40 de ese histórico hecho.
¿Por qué Radio Reloj?
Cuando los históricos sucesos del 13 de marzo de 1957,
Florial Chomón Mediavilla era locutor de la emisora Radio Reloj. En una reciente
entrevista, Florial nos explicó el por qué se escogió a Radio Reloj para difundir la
noticia del asalto al Presidencial.
"Mi hermano Faure vino a verme para informarme que el
Directorio Revolucionario, del cual formábamos parte los dos, preparaba un hecho
insurreccional, que también incluía la idea de tomar la planta CMQ. Yo le manifesté los
inconvenientes que veía, y le sugerí a Radio Reloj. Esta era una emisora pirateada por
diversas cadenas nacionales, y en cuanto se divulgara el hecho, los demás medios de
prensa copiarían la noticia".
Recuerda Florial Chomón que, a los pocos días, su hermano
le comunicó que José Antonio Echeverría le había dado el visto bueno a la idea de
tomar Radio Reloj. Posteriormente, el propio Florial mostró a algunos de los futuros
asaltantes las entradas y salidas de la emisora, entre otras características.
Alocución al pueblo de Cuba
A las 3 y 21 de la tarde del 13 de marzo de 1957 llegó José
Antonio a la cabina de Radio Reloj y entregó a los locutores varios despachos, donde se
informaba del ataque al Palacio Presidencial y de un supuesto parte emitido por oficiales
y clases que habrían tomado el mando del Ejército, luego de destituir a altos jefes y
oficiales del tirano Batista. Al final de este boletín, uno de los locutores anunció que
el líder de la FEU daría a conocer una alocución al pueblo de Cuba. Inmediatamente, José Antonio inició una apasionada arenga que aún hoy
emociona a los cubanos, donde anunció la caída del tirano (algo que debía haber
ocurrido según los planes)...La alocución quedó cortada cuando el líder estudiantil
repetía sus palabras, en el momento en que un empleado encargado de las transmisiones, en
otro lugar, sacó del aire la emisora.
Sonido
alocución (La grabación fue realizada
en 1957 por un radioescucha)
En la tarde del 13 de marzo, Fidel Castro se encontraba en la
falda de la loma de Caracas, en la Sierra Maestra, llevando adelante la campaña final de
nuestras gestas libertadoras. Los guerrilleros siempre llevaban a cuestas algún radio,
para estar al tanto de lo que ocurría en el país.
En el acto por los 40 años del asalto al Palacio
Presidencial, Fidel recordó que entre las 3:30 ó 4:00 de la tarde de ese día escucharon
la señal de Radio Reloj. "Ese tic-tic, o toc-toc, o tac-tac, no sabía cómo
definirlo bien -y no se escuchaba otra cosa. Yo les dije a los compañeros: "Algo
extraordinario tiene que estar ocurriendo en La Habana. Y esperamos hasta que al fin
empezaron aparecer las noticias del asalto a Palacio".
Aire de tragedia en la ciudad
Luego de ofrecer su histórica alocución al pueblo de Cuba,
José Antonio Echeverría se dirigió en automóvil hacia la Universidad de La Habana,
como parte de su plan de llegar a ese recinto y posteriormente continuar hacia el combate
del Palacio.
Al pasar junto al costado del centro de altos estudios, en la
esquina de L y 27, el carro se enfrentó con una perseguidora, y se desató una lluvia de
balas. José Antonio fue el primero en bajarse de su auto, y avanzó disparando sobre la
policía. Se le acabaron los peines de la pistola y extrajo otro revólver. Un policía
que estaba dentro de la perseguidora segó la vida de aquel gigante tan querido.En la
ciudad flotó un aire de tragedia.
Perennes en la historia
Aquel 13 de marzo de 1957 quedó en la historia cubana como
el día en que por unos segundos casi es ajusticiado el tirano Fulgencio Batista por un
grupo de estudiantes. En su propia oficina. Nuevamente la juventud asumía un papel
protagónico en el acontecer de la Isla -no se debe olvidar que eran también jóvenes
Fidel y sus compañeros en la Sierra Maestra. Nuevamente el pueblo demostraba que estaba
despierto, vivo y sembrado en las raíces de su nacionalidad, la misma de los mambises del
siglo XIX, de Martí, Maceo y Mella, hombres que habían muerto en la lucha por la
libertad.
Años después, en la actualidad, los jóvenes que
protagonizaron aquella acción, y la acción misma, continúan reuniendo cada 13 de marzo
a los universitarios y a toda la juventud cubana en un ejercicio consciente de lealtad a
la historia. Muchos se preguntan cuál es el secreto de la resistencia de los cubanos: es
simple el secreto, tener una historia cuajada de hechos como el de José Antonio y sus
seguidores del Directorio Revolucionario, rendir tributo a esa sangre derramada, tener el
mismo objetivo que antes, igualdad, justicia, independencia, libertad.