| Cuidado con octubre y sus
huracanes Octubre '99
Octubre
es un mes importante en la historia cubana. Es el mes de Camilo Cienfuegos y Che Guevara;
se recuerda la crisis de 1962, la llegada de los españoles a nuestras costas y, entre
otros muchos sucesos, unos cuantos huracanes que hacen de sus días marcas que se desea
pasar rápido en el calendario.
Según los datos históricos, desde 1800 a la fecha Cuba ha
sufrido el azote directo de 37 huracanes en octubre, cifra muy superior a los 24
reportados en septiembre, el segundo mes de mayor peligrosidad dentro de la temporada
ciclónica, que se extiende en esta región del primero de junio al 30 de noviembre.
Pero lo más llamativo es que la casi totalidad de los
ciclones tropicales intensos sufridos por Cuba en ese período ocurrieron también en
octubre, de ahí su bien ganada fama como mes de grandes huracanes.
| Categoría |
vientos
sostenidos máximos |
| 1 |
118-153 kms/hora |
| 2 |
154-177 kms/hora |
| 3 |
178-209 kms/hora |
| 4 |
210-250 kms/hora |
| 5 |
Más de 250
kms/hora |
|
En primer lugar, los especialistas mencionan el
terrible huracán que cruzó sobre La Habana entre el 10 y el 11 de octubre de 1846.
Conocido con el nombre de Tormenta de San Francisco de
Borjas, este virulento ciclón alcanzó categoría 5, la máxima en la escala Saffir
Simpson que mide la intensidad de los meteoros, pues sus vientos máximos sostenidos
debieron superar los 250 kilómetros por hora.
A su paso por la capital cubana se registró un valor
mínimo de presión atmosférica de 916 hectopascales, el más bajo reportado en Cuba.
Tanta era su potencia que los vientos con fuerza de huracán se sintieron hasta las
inmediaciones de la actual provincia de Camagüey, a unos 500 kilómetros al este de La
Habana.
Otro caso notable fue el del huracán del 19 de octubre de
1924, cuyo centro pasó por el extremo más occidental de Pinar del Río. Este parece
haber sido también de categoría 5 en la escala Saffir Simpson, pero al atravesar por una
zona muy despoblada no se pudieron recopilar datos confiables. Y no se puede olvidar el
huracán del 18 de octubre de 1944, el último organismo tropical de gran
intensidad que azotó a la Isla.
Procedente del sur del mar Caribe occidental, este
devastador huracán castigó con toda su fuerza a la ciudad de La Habana y produjo en la
estación de Casablanca, sede actual del Instituto de Meteorología, vientos en rachas de
hasta 262 kilómetros por hora, aunque se calcula que en el poblado de Cabañas, por donde
el ciclón salió al mar, las rachas de vientos alcanzaron velocidades de 300 kilómetros
por hora.
El oriente del país, especialmente, recuerda el ciclón
Flora (categoría 3), que si bien por la fuerza de sus vientos no se considera de gran
intensidad, su lento y errático movimiento (dio vuelta atrás y causó mayor devastación
e inundaciones desastrosas) por las provincias orientales entre el 4 y el 8 de octubre de
1963 produjo torrenciales lluvias con acumulados superiores a los 1 500 milímetros
en algunos puntos.
El Flora provocó la muerte de unas 1 200 personas y es
considerado la segunda mayor catástrofe natural registrada en Cuba, después de las tres
mil víctimas dejadas por la marea de tormenta del huracán del 9 de noviembre de 1932 en
el poblado camagüeyano de Santa Cruz del Sur (categoría 5).
La mayoría de los ciclones de octubre se forman en el mar
Caribe occidental, al sur de Cuba, y tienden a moverse en trayectorias próximas al norte,
de ahí que casi siempre constituyan una amenaza para el occidente y centro del
archipiélago cubano.
Como dato curioso, está el hecho de que desde principios
de los años '60 la actividad ciclónica disminuyó de manera notable en octubre, y sobre
todo en la zona del Caribe, y los pocos que han surgido allí clasificaron dentro del
rango de pequeña o mediana intensidad, con vientos entre 118 y 177 kilómetros por hora.
Solo el Mitch -causante de la peor catástrofe natural
sufrida por centroamérica-, en octubre de 1998, llegó a tener categoría 5 con vientos
máximos sostenidos de 285 kilómetros por hora y una presión mínima de 905
hectopascales, para revivir así la vieja fama ciclónica del décimo mes del año. Sin
embargo, no afectó a Cuba pese a sus varias amenazas.
Ahora, octubre ha traído a Irene (categoría1), que no
tenía gran fuerza pero sí traía en su compañía un enorme cúmulo de agua. Tanto, que
en el centro del país los acumulados de lluvia, en pocas horas, llegaron a estar en
diferentes puntos entre 200, 300 y 400 milímetros. Esta vez, el país recibió a la
visitante preparado, y los daños fueron menores gracias a la experiencia ganada, la
solidaridad y la rápida reacción de las autoridades, que no dejaron ningún cabo suelto.
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