| WINNIPEG '99: CUBA SE ALZÓ DIGNA POR
ENCIMA DE PATRAÑAS Y MANIOBRAS Finales
de julio y principios de agosto de 1999. La ciudad de Winnipeg, en Canadá, fue sede de
los XIII Juegos Panamericanos.
Cuba, que desde hace varios años se mantiene como segundo país regional, sólo precedida
por Estados Unidos, debió enfrentar, además de las meras competencias deportivas,
patrañas y maniobras extradeportivas que perseguían desestabilizar a su delegación y
despojarla del segundo lugar.
Por encima de presiones, manipulaciones y tergiversaciones, los cubanos mostraron una vez
más su fuerza humana y espíritu deportivo y reafirmaron que ni así pueden quitarle a la
isla lo que por derecho y por esfuerzo merece.
Cubano fue el Rey de los Juegos, Erick López, con 6 de oro, 5 de plata y una de bronce en
la gimnasia artística; de un cubano fue el único récord mundial de los juegos, el de
Idalberto Aranda con envión de 205,5 kilogramos; los cubanos tuvieron una actuación
perfecta en esgrima, y a pesar de algunos agoreros que veían sombras en el béisbol de la
isla, también aquí demostramos clase y fuimos campeones, sin olvidar el título por
países en boxeo y el alcanzado en atletismo, luego despojado por la acusación de doping
contra Javier Sotomayor.
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