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Los cubanos votaron por la
Revolución |
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El pueblo cubano fue el protagonista en las elecciones
generales del 11 de enero de 1998, una de las más sobresalientes batallas políticas de
la Revolución. Ese día, 7 797 794 cubanos debían ir a las urnas para elegir a los
601 diputados del Parlamento y a 1192 delegados provinciales del Poder Popular. Ejercer el
voto en Cuba no es obligatorio, pero la inmensa mayoría de los electores acudió a las
urnas, custodiadas por pioneros (estudiantes de nivel primario). Sin embargo, la
asistencia no fue formal, pues la voluntad popular quedó expresada en las estadísticas
finales: votó el 98.35% de los electores, el 95% de los
votos fue válido, sólo se registró el 3.36% de votos en blanco y 1.64%
de boletas anuladas.
De esta manera quedaron atrás las cifras de por sí muy
altas registradas en el proceso de 1992-1993, cuando las boletas válidas
fueron el 92.97% del total.
Los más poderosos medios de prensa en el mundo no pudieron
obviar los comicios celebrados en Cuba y reconocieron la disciplina, asistencia masiva y
tranquilidad ciudadana con que se efectuaron la votación y el escrutinio de los votos,
que en cada circunscripción se realiza públicamente, algo atestiguado además por
miembros del cuerpo diplomático acreditado en la Isla.
La Asamblea Nacional elegida, aparte de ser el órgano
supremo de gobierno, constituye una fuente de la cual surgieron los miembros del Consejo
de Estado. Según los términos del sistema vigente y del derecho, hasta el más humilde
ciudadano de este país puede integrar esa altísima instancia ejecutiva si resulta
electo, lo cual expresa una profunda noción democrática, que no existe en el resto del
mundo. El resultado de todo el proceso se traduce en un gobierno colegiado cuyo desempeño
refleja el sentimiento prevaleciente en la nación, en el sentido de seguir preservando la
soberanía y continuar adelante en el camino de los beneficios sociales y el desarrollo, a
pesar de la guerra económica, política e ideológica que Washington nos impone.
Ni los más enconados adversarios del pueblo cubano pueden
ignorar el acto de madurez, democracia y valentía que han representado nuestras
elecciones generales, aunque utilicen sus poderosos medios para tergiversarlas. El hecho
cierto es que la Revolución, en el contexto de condiciones muy complejas, en vez de
restringir las libertades, las amplía; en lugar de remitirse al inmovilismo, actúa en
todos los campos para mantener el desarrollo social y económico; y, en contra de lo que
otros estados harían en una situación de plaza sitiada, perfecciona el sistema electoral
y de gobierno.
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"A la Revolución la defiende un
pueblo entero", dijo Fidel |
"Gracias por la honra que sentimos de ser hijo de este
pueblo", proclamó el presidente cubano, Fidel Castro Ruz, al dirigirse a los vecinos
del distrito de El Cobre, en Santiago de Cuba, donde ejerció su derecho al voto en los
comicios generales celebrados en Cuba el 11 de enero. "Nada podrá vencernos, ni la
muerte, porque mientras haya un cubano, un patriota, habrá lucha", apuntó Fidel,
quien resultó electo como diputado por más del 99% de los votos en su distrito.
Señaló que nadie como el pueblo cubano tiene derecho a la
victoria, pues ha resistido ante las amenazas y el genocidio de un cruel bloqueo que dura
ya más de 35 años. El presidente cubano insistió en que la fuerza la queremos para
defender al pueblo y nuestra patria, y por eso --reiteró- "nos hemos unido y hemos
resistido todas las hostilidades de los enemigos".
Fidel señaló que a la Revolución no la defienden brazos
aislados, sino un pueblo entero. El Presidente de los consejos de Estado y de Ministros de
Cuba se preguntó cuántos pueden votar en otras partes del mundo como lo hizo el pueblo
cubano. "Aquí no será necesaria mañana ni nunca una investigación para averiguar
de dónde salieron los fondos electorales de los candidatos al Parlamento",
sentenció Fidel, y acotó que así son de limpias y puras las elecciones en Cuba. Dijo
que el enemigo pretende destruir a la Revolución que sembró escuelas por todo el país y
ha traído a Cuba el más alto porcentaje de médicos de todas las naciones del Tercer
Mundo.
En sus palabras a la población congregada frente al
colegio electoral del distrito santiaguero de El Cobre, Fidel significó cómo en nuestro
país todos los ciudadanos saben leer y escribir. Señaló que después de casi 40 años
nadie ha vuelto a ver más la guardia rural en los campos, ni ningún joven ha amanecido
torturado o asesinado. "Esas --sentenció Fidel-- son las cosas de la
Revolución". El Presidente de los consejos de Estado y de Ministros de Cuba expresó
que, sin embargo, eso no es lo que se dice de Cuba por todo el mundo. "Ellos no
soportan la dignidad y la independencia de este país, físicamente pequeño, pero inmenso
por su espíritu de lucha", recalcó Fidel.
En respuesta a un periodista extranjero, Fidel señaló que
Cuba no está cambiando, al contrario, está reafirmando su posición, sus ideales, sus
objetivos, su seguridad más que nunca. "Hay a quienes les gusta hablar de las
dificultades que tenemos, pero no dicen una palabra del bloqueo criminal que se aplica
contra nuestro país", precisó el Comandante en Jefe y agregó que no se habla del
heroísmo de este pueblo, que ha sido capaz de resistir. También indicó que le gustaría
dedicarse a leer mucho, a escribir, a disponer de su tiempo, pero que hay algo que está
por encima de eso, y es el deber, el acatamiento de la voluntad del pueblo, enfrascado en
una dura batalla, "y el buen combatiente no abandona el campo de batalla",
argumentó.
En cuanto a la visita de Juan Pablo II, que ocurriría
días después, afirmó: "En su visita a Cuba, el Papa tendrá oportunidad de conocer
a un pueblo educado, organizado y culto". Dijo que El Sumo Pontífice es una
personalidad prominente y su visita honra a Cuba, y añadió que con ello se cumple un
deseo de los cristianos y de la propia dirección de la Iglesia Católica. "Él no
sólo es un Jefe de una Iglesia, sino de un Estado con el cual hemos mantenido buenas
relaciones a lo largo de decenas de años, y esperamos que se sienta bien y satisfecho en
el país", concluyó Fidel. |