Nuevas medidas
de Estados Unidos: una acción con fines subversivos
Por Nidia Díaz
El envío de remesas monetarias por parte
de cubano-americanos residentes en Estados Unidos a sus familiares en Cuba, figura de
nuevo en las medidas adoptadas por el gobierno norteamericano el cinco de enero pasado.
En otras oportunidades, estas han sido
autorizadas o suspendidas según el rumbo que marcara la política de Washington hacia la
isla. Sin embargo, se mantiene inalterable que los cubanos residentes en ese país
seguirán siendo los únicos a quienes se les ponga límites para el envío de ayuda a sus
familiares.
En estas medidas, que las autoridades
norteamericanas quieren hacer aparecer como flexibles y novedosas, no se amplía
absolutamente nada lo ya establecido, pues sólo podrán mandar trescientos dólares por
trimestre como estaba establecido, mientras cualquier otro emigrante puede enviar la cifra
que desee.
En el anuncio hecho por Washington sobre
las remesas que envían los cubanos que viven en Estados Unidos a sus familiares en Cuba,
persiste la discriminación contra ese grupo nacional, pues se mantienen los controles y
la vigilancia, para que no manden más de lo estipulado, y si lo hacen pueden enfrentar
fuertes sanciones.
Como elemento novedoso, añadieron la
posibilidad de que otras personas o entidades norteamericanas puedan enviar dinero a
similares, según cuidadosa selección, aunque no sean sus parientes, con el claro
propósito de favorecer la subversión y la contrarrevolución.
De esta forma, las autoridades
estadounidenses utilizarían en su guerra contra Cuba a otras instituciones. Nuestro
pueblo, que no se deja confundir ni engañar reaccionará firmemente a este nuevo intento
de agresión.
El gobierno de Estados Unidos limita la
ayuda que pueden enviar los cubanos residentes en su país a sus familiares en Cuba, y en
cambio alienta a instituciones para que sean instrumento para el soborno, para buscar el
modo de fabricar traidores en nuestro territorio.
Washington quiere propiciar en Cuba lo que
prohíbe en su país, pues tiene leyes severas que castigan a quien reciba ayuda material
o económica del extranjero.
Insultan nuestra dignidad y soberanía, y
si son capaces de esto, cómo no van también a ofender a las iglesias al decir que
cualquiera en esa nación le puede enviar dinero a organizaciones religiosas, para
promover en Cuba lo que ellos llaman el tránsito hacia la democracia, en una ayuda
empañada por el condicionamiento.
Ahora, además del presupuesto federal que
destinan a la contrarrevolución, quieren utilizar a otros en la agresión contra nuestra
isla. Olvidan el patriotismo y la voluntad de los cubanos.
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