|
Las
garras del Imperio amenazan a Colombia
Por
Néstor Núñez
Washington se adentra
en una peligrosa campaña de descrédito de las fuerzas insurgentes
de Colombia, a la vez que se inclina por la injerencia interna en
los asuntos internos de ese país sudamericano.
Ya en días pasados,
cuando las conversaciones de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana
y la guerrilla estuvieron a punto de romperse, desde Estados Unidos
se escucharon voces agresivas, y se pusieron claramente de manifiesto
planes concretos para encaminar el enfrentamiento por los derroteros
de la violencia extrema.
Ahora es George Tenet,
director de la Agencia Central de Inteligencia, quien insiste en
asumir acciones drásticas contra los combatientes rebeldes, a los
que califica, junto a los paramilitares, como terroristas peligrosos
con los que la Casa Blanca no desea el más mínimo trato. El fuego
vuelve a atizarse.
La fobia oficial norteamericana
contra una salida pacífica en Colombia no es nueva. Fueron los servicios
especiales norteamericanos los que crearon el término narcoguerrilla
para pretender involucrar a los insurgentes en el trasiego de drogas.
Además, ha sido histórica
la asistencia militar al ejército colombiano para desarrollar acciones
antiguerrilleras en el país. Ahora, cuando después del 11 de septiembre
Estados Unidos se autoproclama en cruzada contra el terrorismo internacional,
la existencia de las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia
y del Ejército de Liberación Nacional, resultan gruesas espinas
en América Latina que la Casa Blanca desea eliminar de raíz.
Semejante actitud agresiva,
contrasta con la de numerosas naciones, varias de ellas de Europa,
integradas en el grupo de amigos que facilita el diálogo nacional
colombiano.
Las declaraciones del
jefe de la CIA norteamericana con relación al uso de la violencia
contra la guerrilla colombiana, escalan las intenciones imperiales
en el conflicto. Se trata de un plan estructurado y en marcha.
Poco antes la Secretaría
norteamericana de Estado, por boca de Colin Powell, también había
calificado de terroristas peligrosos a los grupos insurgentes. Pero
incluso la cosa ha llegado más lejos.
En el presupuesto
del año fiscal 2 003, se solicitan al Congreso estadounidense casi
cien millones de dólares para el ejército colombiano en su lucha
contra los rebeldes.
Concretamente se orientó
a Bogotá instalar tropas en el occidente del país, para cuidar de
atentados dinamiteros el oleoducto Cano-Limón, que pertenece al
consorcio yanqui Occidental Petróleum, de California. Nada más claro
sobre los intereses que se quieren defender.
Artículos anteriores
-¿La
paz en el Levante será una utopía?
-Afganistán
y los paradigmas de la unipolaridad
-Una
trampa para Arafat
-A
más de un decenio
-Pies sobre
el pantano
-Comprensión y solidaridad
-Tragedia para
meditar
-El racismo
al banquillo
-Entre
Fidel y Chávez, el gozo de la grandeza
-Los cuervos
duermen bien
-Una batalla
desigual
-Fidel, de nuevo
en un país del Sur
-El ALCA: ni
tan libre, ni tan fácil
-Los engendros
del imperio del mal
-Nuevas
negociaciones y viejos obstáculos en el Medio Oriente
-Un
encuentro Cumbre de la amistad cubano-rusa
-Otro
rasero de Washington para los sionistas
-El
gran circo de las elecciones en Estados Unidos
-Derechos humanos
en los Estados Unidos: ¿Ley marcial en pequeña escala?
-Elecciones
en Estados Unidos: la imagen se desmorona pulgada a pulgada
-Armas
ligeras: la gran
plaga
-Siglo nuevo, saldo viejo
-Los desplazados del Norte
-Un año de desastres
-Guerra contra Yugoslavia:
los extraños vencedores
-El siglo de los desplazados
-El otro gran negocio
-¿Por
qué Yugoslavia y no Turquía?
-Mirando a fondo tras las
bombas
-La Batalla por el Este de
Europa
-Cuba en la avanzada educacional
-Mirando a fondo: ficciones
a término de siglo
-Nuevas medidas de Estados
Unidos: una acción con fines subversivos
-Cuba por dentro: en beneficio
de todos
-Ante una nueva maniobra
yanki...Cuba no acepta limosnas
-Cubanos en el MIDEM Latino:
Los oídos sordos de Miami
-Estados Unidos, ¿un pedazo
del Paraíso?
-La Florida hoy
|