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Otro
rasero de Washington para los sionistas
Por Néstor Núñez
Los
recientes y sangrientos episodios que han conmovido al Medio Oriente
son un indicativo de que en materia de política exterior Washington
tiene diferentes medidas. No hay
que retroceder muy lejos en el tiempo para darse cuenta.
Titulada
"intervenciones humanitarias" ejecutadas directamente por
tropas yanquis pululan en nuestros días. Y por supuesto, con énfasis
muy especial en aquellas donde Estados Unidos intenta imponer sus
criterios y su orden.
La ocupación de Kosovo
y los bombardeos a Yugoslavia son de los últimos sucesos en ese
sentido. Mientras, en los foros internacionales se instiga la
adopción de tales prácticas injerencistas y selectivas como
política y patrón de conducta, donde el Imperio pone los argumentos
y la fuerza, y los pobres los muertos y el escenario.
Desde luego, con los
que Washington decide adoptar o no acciones militares bajo la bandera
del humanitarismo, obedecen a criterios muy propios acerca del Mundo.
Es
factible, deseable y necesario, a sus ojos, arremeter contra gobiernos
incómodos y naciones no dúctiles. Pero otra cosa sucede cuando se
trata de países y de regímenes aliados de Estados Unidos.
Entonces el término
"humanitario" es tan ancho, que le caben perfectamente
genocidas, torturadores y terroristas, siempre que apoyen sin
restricciones los intereses del gran Imperio.
De ahí se explica
perfectamente por qué Israel puede masacrar tranquilamente al pueblo
palestino y en Washington nadie intente imponerle sanciones o hable de
interceder a través de la ONU para poner freno a las matanzas.
En fecha reciente el
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fue escenario de la falacia
imperialista. Representantes árabes abogaron por un mayor
involucramiento de la comunidad internacional en el proceso de paz
mesoriental y por la presencia de una representación de la ONU en el
área del actual conflicto.
Sin embargo, el
embajador norteamericano, Richard Jólbruk, fue tajante al rechazar
toda intervención del máximo organismo mundial en el caso, y mucho
menos la presencia física de funcionarios o fuerzas de Naciones
Unidas en el escenario de los enfrentamientos.
Para Jólbruk lo
válido es la mediación de su país, que equivale a la protección
desmedida de Israel. Mientras, que los palestinos mueran bajo las
balas sionistas es un asunto menor a los ojos de Washington.
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