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El
gran circo de las elecciones en Estados Unidos
La campaña electoral
que tiene lugar este año en los Estados Unidos, sin lugar a dudas
constituye una de las más reñidas, insípidas y aburridas en la
historia política de esa nación.
En ella ha quedado
manifiesto el papel que desempeñan los debates electorales
dentro del circo que escenifican los principales contendientes por los
partidos Republicano y Demócrata, los únicos que en la práctica
tienen acceso a tan privilegiada publicidad.
Las discusiones
electorales han cobrado cada vez mayor importancia en Estados Unidos,
porque es la única oportunidad que tienen los norteamericanos
decididos a votar, menos de la mitad o aproximadamente la mitad, de
ver a los candidatos por televisión. Es por ello que tanto George
Bush como Albert Gore han tratado de sacar el mayor provecho de sus
puestas en escena mediante el uso del maquillaje, las poses adoptadas
y una falsa espontaneidad.
Programa
de los candidatos
Entre los principales
temas de la agenda de los candidatos estadounidenses en la contienda
electoral predominan los de carácter doméstico: la seguridad social,
la reducción de los precios de las medicinas, el aborto, la crisis de
los precios del petróleo y los problemas de la educación, para los
cuales el Partido Republicano propone fomentar la privatización de
las escuelas públicas en deterioro. 
Pero también hay
determinados asuntos globales muy difíciles de obviar. Entre ellos el
conflicto yugoslavo y los violentos enfrentamientos
israelo-palestinos, al igual que los problemas vinculados a la
defensa, pues George Bush defiende a capa y espada modernizar las
fuerzas armadas para aumentar su capacidad de reacción después del
deterioro sufrido en el ejército, según él, en los últimos años.
Donde
el voto popular no cuenta
En la campaña
electoral de los Estados Unidos es cada vez mayor la tendencia
manipuladora de las encuestas de opinión que, a priori, podrían
inclinarse por uno de los políticos para satisfacer a los grupos de
poder que los apoya en el plano financiero, y esa situación hace que
estas pesquisas no reflejen un escenario real de la intención de
votos.
Esto demuestra el
carácter antidemocrático y publicista del sistema electoral de la
superpotencia. En Estados Unidos ganar el sufragio popular no basta
para obtener la presidencia. Es necesario el voto electoral, que
únicamente puede atraparse ganando, en los 12 estados que más
aportan, un total de 538 votos decisivos. De ahí, el nerviosismo por
agenciarse la Florida, uno de los estados que más contribuye, y donde
radican los rabiosos grupos anticubanos.
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