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África merece nuestro más decidido apoyo

Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la cena oficial ofrecida por el Presidente de la República Argelina Democrática y Popular.

Argel, 6 de mayo del 2001, "Año de la Revolución victoriosa en el nuevo milenio".

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)


Su Excelencia Abdelaziz Bouteflika;

Distinguidos invitados;

Hermanos argelinos: 

Algo especial nos une a Argelia. Cuando nosotros luchábamos en las montañas, los argelinos luchaban en las wilayas. Cuando triunfó la Revolución Cubana el Primero de Enero de 1959, el pueblo heroico de Argelia no había alcanzado todavía la victoria. Sostenían una heroica y desigual lucha contra las poderosas fuerzas de una potencia que había escrito páginas brillantes en la historia militar de Europa. Queríamos ayudarlos y, de forma callada y modesta, les enviamos algunas de las escasas armas con que contábamos entonces.

Cuba ya estaba sometida a un brutal bloqueo y una guerra sucia despiadada, en la que no se vacilaba en emplear cualquier medio para aplastar la Revolución.

El 16 de abril de 1961 una fuerza mercenaria invadió nuestro país con empleo de aviones de combate, tanques, artillería e infantería, que fue derrotada en menos de 72 horas.

No conforme nuestro poderoso adversario con las derrotas sufridas, elaboró nuevos y siniestros planes contra Cuba, lo cual condujo a una gran crisis que puso al mundo al borde de una guerra nuclear.

Argelia fue el país donde primero se puso a prueba nuestra conciencia internacionalista. Aparte de la modesta cooperación antes mencionada, después de aquella crisis y ya triunfante la lucha de Argelia por su independencia, surgieron graves riesgos de agresión exterior. Los miles de kilómetros de distancia que separa nuestra pequeña Isla de Argelia, no fueron obstáculo para que combatientes cubanos fuertemente equipados cruzaran con toda urgencia el Atlántico para apoyarla.

Argelia fue también el país donde primero llegó una brigada médica cubana, cuando apenas quedaban en nuestro país 3 mil médicos después que Estados Unidos había seducido con promesas y elevados salarios a la mitad de los que disponíamos.

Hoy, afortunadamente, son miles los médicos cubanos que cumplen misiones internacionalistas en el Tercer Mundo, y el total de médicos asciende a más de 65 mil.

Argelia es el país donde asistí por primera vez a una Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, el año 1973.

Argelia fue el país que más nos apoyó para que Cuba fuese sede de la VI Cumbre seis años después.

Argelia desempeñó un papel decisivo en la lucha por la liberación de los países que eran todavía colonia o estaban sometidos al oprobioso sistema del apartheid.

Argelia es el país donde conocí a tantos y tan leales amigos de Cuba, algunos de los cuales ya no están entre nosotros.

Argelia luchó incansablemente por la unidad africana. Entonces este continente no conocía la tragedia de la división y de las guerras que vinieron después; prevalecía el sabio principio de que las fronteras impuestas por el colonialismo no debían alterarse; la población no se había casi triplicado; la actual deuda externa no se había multiplicado muchas veces; no existían tan elevados niveles de pobreza y hambrunas; eran más los bosques y menos los desiertos; la ayuda al desarrollo no se había reducido al 0,24 por ciento del Producto Interno Bruto de los países industrializados; no se conocía el SIDA; del medio ambiente en creciente deterioro y los cambios de clima, apenas se hablaba. África no era todavía la región más olvidada del mundo.

Es duro enumerar tantas tragedias. No lo hago por hábito de exagerar o dramatizar. Lo hago porque si de algo vale pronunciar aquí unas palabras y ocupar la atención de ustedes, es para exhortar a nuestros hermanos africanos a realizar un esfuerzo supremo por la paz y la unidad de los pueblos de este sufrido continente, que distinguidos líderes africanos lo vienen haciendo, a los cuales debemos secundar, para que las nuevas generaciones de africanos, sus hijos y los hijos de sus hijos, tengan derecho a un destino mejor. Sé que no son iguales las circunstancias y las condiciones de vida de cada uno de los 54 países de este continente.

Los más avanzados en el desarrollo económico y social, con más recursos y conocimientos, están en el deber de trasmitir sus mejores experiencias y cooperar. A los que aquí representan otros continentes y países, los invito a meditar y reflexionar que África —explotada durante siglos, y de la cual fueron arrancados millones de hijos para convertirlos en esclavos, y donde hoy, como consecuencia de la explotación y el subdesarrollo, hay naciones enteras en peligro de extinción— merece nuestro más decidido apoyo.

Cuba no tiene vínculo alguno con el Fondo Monetario Internacional o con el Banco Mundial, ni es una potencia financiera, no tiene miles de millones que ofrecer, pero ha demostrado que está dispuesta a compartir sus experiencias, a luchar y a cooperar. Posee un caudal humano honestamente creado y acumulado en 40 años de esfuerzo; médicos, ingenieros, personal calificado, hombres y mujeres educados en la solidaridad dispuestos a prestar sus servicios en cualquier apartado rincón del mundo. Ofrecemos nuestro capital humano. Es lo último que deseo expresarles.

Les ruego me excusen por el tiempo que les he robado.

Hago votos por Argelia, hago votos por África, hago votos por un mundo más justo y más humano.

Muchas gracias

(Aplausos).


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