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Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba


En relación con la decisión del Gobierno de la República Oriental del Uruguay de declarar persona non grata al Embajador de Cuba en ese país, Joaquín Álvarez Portela, que fungía también como Representante ante la Asociación Latinoamericana de Integración(ALADI), el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba considera necesario dejar claramente establecida ante nuestra población y la opinión pública internacional su posición sobre los hechos que han conducido a esta situación.

Esta decisión fue precedida de varias declaraciones de representantes del Gobierno uruguayo, incluyendo al propio presidente, anunciando que se avanzaría hacia la ruptura de relaciones con Cuba, y que la primera medida en tal dirección sería la adoptada contra nuestro embajador.

Cuba considera que este desenlace es el resultado de la escalada que comenzó cuando en Monterrey el Presidente Batlle realizó declaraciones ofensivas contra el pueblo cubano, su sistema político, sus instituciones y su Jefe de Estado.

Fue el Presidente Batlle quien anunció que Uruguay votaría contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra cuando aún no existía un proyecto de resolución ni país que lo presentara.

Los agravios proferidos por el Presidente Batlle contra Cuba y su decisión de convertir a Uruguay en el instrumento con que Estados Unidos logró que se presentara y aprobara mediante enormes presiones y por estrecho margen la resolución anticubana en Ginebra, constituyen las verdaderas causas del conflicto surgido. Con las agraviantes declaraciones contra Cuba, el presidente Batlle abrió el camino a una inevitable respuesta cubana. Con la decisión de alinearse con Estados Unidos en Ginebra, contribuyó a volver a fabricar el único pretexto con el que Estados Unidos justifica hoy el mantenimiento, e incluso, el endurecimiento del bloqueo contra nuestro país.

Cuba ha ejercido su derecho a la legítima defensa y, como era de esperar, ha respondido a las declaraciones del Presidente de Uruguay, quien en más de una ocasión, e incluso desde antes de asumir la Presidencia, había emitido insultantes juicios sobre nuestro país y nuestros dirigentes, lo cual denota, cuando menos, un total desconocimiento de la historia y la realidad de la Cuba de hoy.

Cuba expresa su más cálido agradecimiento a los diversos sectores sociales y políticos dentro de ese hermano país, que han dado en estos días amplias muestras de solidaridad con nuestro pueblo. Todo cubano sabe hoy que el setenta y cinco por ciento de los uruguayos es contrario a la ruptura de relaciones entre nuestros países, y el sesenta y cinco de la población rechaza la votación contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos.

Nadie puede pensar que alguna palabra o acto de Cuba constituye un agravio al pueblo del Uruguay, al que nos unen sólidos lazos históricos de hermandad. Cuba rechaza la idea de que al responder con toda razón los virulentos ataques del Presidente Batlle esté ofendiendo al hermano pueblo uruguayo, porque Cuba nunca tomó las palabras del Presidente como la opinión de su pueblo.

El Embajador Portela regresará a Cuba el próximo sábado cuatro de Mayo, Cuba acreditará próximamente un nuevo Representante ante la ALADI, que tiene su sede en la capital uruguaya.

El pueblo uruguayo podrá seguir contando con la amistad, respeto y solidaridad de Cuba. El Gobierno cubano cumplirá su palabra y a principios de junio enviará hacia Uruguay las ochocientas mil dosis restantes del donativo de un millón doscientas mil dosis de vacunas contra la meningitis ya comprometido.

Nada ni nadie podrá quebrar el espíritu latinoamericanista e internacionalista de Cuba. Nadie podrá quebrar nuestra vocación de lucha por la integración de América latina. Nadie podrá doblegar el espíritu de independencia y la dignidad del pueblo cubano.

La Habana, 2 de mayo del 2002.


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