Nota
del gobierno de Cuba
En
los últimos días diversos medios de prensa extranjeros,
en especial el archiconocido libelo miamense "El Nuevo Herald",
han especulado reiteradamente acerca del contrato petrolero vigente
entre la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) y Petróleo
y Gas, S.A., de Venezuela (PDVESA), informando de "suspensión",
"cancelación", "terminación" del
suministro de petróleo al país caribeño, y
aduciendo como razón "el sistemático incumplimiento
de la isla en los pagos de sus obligaciones" que atribuyen
a declaraciones ciertas, tergiversadas y a veces totalmente falsas
de divisiones, dependencias o directivos de la compañía
venezolana.
La
realidad:
Como
es conocido, el 30 de octubre del 2 000 fue suscrito el Convenio
de Cooperación entre los mandatarios de Cuba y la República
Bolivariana de Venezuela, y como parte del mismo, el 22 de noviembre
de ese mismo año, se firmó el contrato de compraventa
de petróleo crudo y sus derivados que estableció los
términos y condiciones del suministro hasta por un total
de 53 000 barriles diarios por una duración de cinco años.
Dicho
contrato significaba recibir anualmente diecinueve coma tres millones
de barriles de petróleo venezolano crudo, turbocombustible,
diesel y gas licuado, dos coma seis2,6 millones de toneladas,
a precios de mercado con ajustes mensuales o trimestrales en casi
todo el surtido, equivalentes al 33% del consumo del país.
De acuerdo con las fórmulas pactadas las ventas se harían
sobre la base de un esquema de financiamiento mixto, de corto y
largo plazo, utilizándose las escalas aplicables al Acuerdo
Energético de Caracas, es decir, el grueso a 90 días
y el resto que fluctúa alrededor del 5 al 25% se aplazaba
un período de varios años con dos de gracia.
Los
primeros embarques de petróleo resultantes de estos acuerdos
comenzaron a llegar a Cuba en diciembre del 2000 y el último
en arribar llegó en abril pasado. Hasta el 30 de ese mes
se recibieron 25 millones 589 mil barriles en total desde la puesta
en práctica del convenio, por valor de 675 millones de dólares.
Teóricamente, con cierre de abril nos faltaban por recibir
3,4 millones de barriles.
En
cuanto a los pagos, hasta igual fecha y acorde con lo conveniado,
Cuba pagó en efectivo 439,7 millones de dólares. La
parte aplazada dado los elevados precios que alcanzó el petróleo
en los últimos tiempos, ascendía entonces a 127,7
millones de dólares que, como se explicó anteriormente,
tocaría comenzar a honrar el año próximo. Correspondía
efectuar un pago, del crédito a 90 días y de una deuda
renegociada, normal en operaciones comerciales entre empresas, el
11 de abril.
Pero,
¿qué sucedió en abril que es obviado en cuantas
informaciones sobre el tema se divulgan?
Que
desde el día 5 de ese mes, coincidiendo con la huelga que
estaba teniendo lugar en instalaciones de PDVESA, cuatro barcos
esperaban para ser cargados con petróleo destinado a Cuba.
Tres de ellos estuvieron listos el día 9, pero uno solo de
ellos pudo salir en la mañana del 11 de abril, fecha en que,
como se recordará, tuvo lugar en horas de la tarde el golpe
de Estado contra el presidente Hugo Chávez, y rápidamente,
sin esperar a que los golpistas se repartieran sus cargos, fue divulgada
una airada declaración de un alto directivo de la compañía
petrolera venezolana todo nuestro pueblo pudo apreciarla
anunciando "ni un barril más de petróleo para
Cuba", desconociendo, no solo acuerdos integrales de cooperación
sino cláusulas contractuales fijadas como la de que "si
una de las Partes tuviere interés en terminar el presente
Contrato, lo notificará a la otra por escrito con no menos
de treinta (30) días de anticipación al vencimiento
del contrato." En ese momento no existía ni un día
de atraso en nuestras obligaciones de pago.
Tanto
el suministro como los pagos quedaron temporalmente interrumpidos
mientras se normalizaba la situación.
En
los días siguientes, tras los hechos que tuvieron lugar,
de nada valieron las gestiones de CUPET para reanudar la ejecución
del contrato. Dos barcos cargados, ya propiedad de Cuba de acuerdo
con las especificaciones pactadas al respecto, unilateralmente,
por decisión de las autoridades que operaban en PDVESA, fueron
vendidos a un tercero. El cuarto que se debió cargar y salir
hacia Cuba antes del 11 de abril, no fue cargado.
Como
es obvio suponer al país no le quedó otra alternativa
que salir de inmediato a comprar el petróleo que requería,
recurriendo a intermediarios con la lógica consecuencia de
precios superiores, agravados por la urgencia y altos costos de
fletes, por las distancias, ya que algunos cargamentos hubo que
traerlos de Europa y África. En determinados momentos contratos
de petróleo ya pactados no fue posible traerlos a tiempo
a Cuba, por no conseguirse barco dadas las restricciones que impone
el bloqueo a los barcos que tocan puerto cubano. Todo ello ha ocasionado
la erogación de decenas de millones de dólares adicionales
a lo planificado, en un momento en que son por todos conocidas las
dificultades financieras que enfrenta el país por la suma
de circunstancias adversas que hemos atravesado, a lo que se agrega
la paralización desde abril de la refinería de Santiago
de Cuba, por la falta del crudo venezolano y la necesidad de recurrir
a las reservas e importar los derivados imprescindibles para el
suministro estable a la economía y la población.
En
las últimas semanas, el intercambio de comunicaciones entre
PDVESA y CUPET que en todo momento ha expresado la voluntad
de las autoridades cubanas de cumplir con sus obligaciones por el
pago pendiente que corresponde realizar entre el 11 de abril y el
30 de junio, indica cambios en las posiciones de la entidad
venezolana y la posibilidad de llegar a acuerdos viables para reanudar
las operaciones conveniadas, cuya interrupción por causas
ajenas por completo a nuestra voluntad, ocasionó graves perjuicios
a nuestro país.
Algunos
malintencionados, enemigos de las relaciones entre Cuba y Venezuela,
han dicho que el petróleo que Venezuela envía a Cuba
era regalado. Bien duro ha sido para nuestro país en medio
de una situación internacional compleja, donde se suma la
recesión de la economía mundial a los hechos del 11
de septiembre, que agravó la misma golpeando el turismo y
otras fuentes importantes de ingreso de nuestro país, honrar
nuestras obligaciones pagando centavo a centavo los suministros
de este vital producto cuyos precios han subido de forma inversamente
proporcional a los productos de exportación de un gran número
de países del Tercer Mundo. El acuerdo de Caracas fue una
iniciativa justa de Venezuela para aliviar en parte esa situación,
y el respeto que merece ese país y su Presidente, comprometen
a Cuba a una consideración especial hacia la República
Bolivariana de Venezuela. Por nuestra parte no hemos vacilado en
esfuerzos, sacrificios y gastos para cooperar con ese hermano pueblo
y continuaremos haciéndolo.
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