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Cuba asiste a esta Asamblea como miembro responsable y solidario de la comunidad internacional a brindar modestamente su experiencia y ofrecer gratuitamente su colaboración

Discurso de Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, en la Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas destinada a deliberar sobre el problema del SIDA

Nueva York, 25 de junio del 2 001.


Señor Presidente
Señor Secretario General
Distinguidas Delegaciones:

Ningún país está libre del SIDA. Unos pocos —privilegiados y ricos—, han logrado reducir la mortalidad con medicamentos de alto e irracional precio. Otros muchos —desafortunados y pobres—, asisten a una pavorosa reducción de la expectativa de vida de sus pueblos y a un decrecimiento demográfico que los puede llevar a la extinción.

En varias naciones de África mueren cada año mayor número de maestros por SIDA, que la cantidad de nuevos maestros que se gradúan.

Las muertes que han ocurrido ya en el África subsahariana equivalen a haber lanzado sobre esa región más de 70 bombas como las de Hiroshima y Nagasaki. Resulta una dramática paradoja que, por el mismo continente en que apareciera el primer antepasado del hombre hace ya seis millones de años, comience en este milenio su desaparición.

Cuba sufre también esta enfermedad; existen en nuestro país 
2 565 personas que viven con el VIH-SIDA, de las cuales 388 son enfermos y han fallecido 896 en el transcurso de 14 años.

Nuestro programa de lucha contra el SIDA garantiza una atención integral a portadores y enfermos, tratamiento gratuito con antirretrovirales a todos los enfermos, centros de atención médica especializada para los casos que lo requieren, y lucha sin descanso por la más plena integración social con todos los derechos y sin discriminaciones.

Se garantiza también acceso a sangre segura, certificando que el 100 % de las donaciones estén libres de SIDA, hepatitis y otras enfermedades, pruebas voluntarias al total de las embarazadas, logrando cero trasmisión madre-hijo desde 1997, y se aplica una estrategia de prevención y educación dirigida a los grupos vulnerables, a los jóvenes y a toda la población.

Tenemos la prevalencia más baja de las Américas y una de las más bajas del mundo, con el 0,03 % de la población entre 15 y 49 años.

Aún bloqueados hemos contenido la epidemia

Aun bloqueados, sin acceso al 50 % de los nuevos medicamentos que se producen en el mundo porque los fabrican empresas norteamericanas, hemos contenido la epidemia y, además, alcanzado 76 años de expectativa de vida y una tasa de mortalidad infantil de menos de 7. Cuba asiste a esta Asamblea como miembro responsable y solidario de la comunidad internacional a brindar modestamente su experiencia y ofrecer gratuitamente su colaboración.

El Secretario General de las Naciones Unidas, en un meritorio y justo empeño, ha propuesto y se ha esforzado por conseguir entre 7 mil y 10 mil millones de dólares para la lucha contra el SIDA. La cifra no es suficiente y el dinero solo no resuelve el problema, pero es un comienzo necesario.

¿Puede comprenderse que no sea posible reunir ese dinero para salvar vidas en un mundo que gasta 40 veces más en droga, 80 veces más en presupuestos militares y 100 veces más en propaganda comercial?

¿Puede comprenderse que no sea posible reunir ese dinero para salvar vidas en un mundo donde el 20 % de la población realiza el 86 % del consumo privado y donde 22 personas tienen como fortuna propia, cada uno de ellos, más que el dinero que solicita el Secretario General y entre todos 43 veces más?

La nación más rica y poderosa de la historia, que se pretende proclamar campeona de los derechos humanos, incumple sus pagos con la ONU, intenta reducir su contribución a la OMS, aporta apenas el 0,2 % de su PIB al desarrollo, vota en solitario contra la Resolución que consagra el derecho de todas las personas de acceder a los medicamentos del SIDA, mientras arrastra por otra parte al mundo a una demencial carrera armamentista con la venta de los más sofisticados instrumentos de guerra a aliados y seguidores, y la iniciativa de un escudo antimisil global total.

No haría falta una palabra más para comprender que el orden económico internacional es criminalmente injusto, que las palabras democracia, derechos humanos, libertad individual, igualdad de oportunidades y otras más en boca de los poderosos, suenan huecas y demagógicas.

Hace falta justicia y solidaridad

Sean bienvenidas y agradecidas las donaciones y la filantropía, que contribuyen a paliar el dolor y los sufrimientos, pero no son la solución de los problemas de la humanidad: hacen falta justicia y solidaridad.

Creemos que es necesario y posible derribar los dogmas imperialistas que rigen el mundo, pero será una lucha larga por la que no pueden esperar los 36,1 millones de enfermos del SIDA, ni el millón que muere cada año de malaria, ni los 3 millones que mueren de tuberculosis, ni los 35 000 niños que mueren cada día de enfermedades evitables, entre otros muchos ejemplos que podrían citarse.

Cuba considera que esta Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas debe proclamar:

• Que los medicamentos contra el SIDA y otros también vitales y masivamente necesarios no estén protegidos por patentes. No se puede lucrar con la vida de los seres humanos.

• Que la deuda externa de los países más pobres sea cancelada, sin perder un minuto, sin condicionamientos ni imposiciones. Ya ha sido pagada más de una vez.

• Que el Grupo de los 7 en su próxima reunión, en lugar de adoptar las nuevas liberalizaciones de la economía que impondrán a los pobres y a los menos ricos de este mundo, acuerde reducir sus presupuestos militares y reunir al menos los 10 mil millones de dólares solicitados por la ONU, que debieran ser aportados desde hoy mismo sin esperar tranquilamente a que mueran 25 millones de personas más. Es solo una ínfima parte de la deuda social con el Tercer Mundo.

Ofrecimiento del gobierno de Cuba

Traigo la misión de ofrecer, en nombre del Gobierno de Cuba, para los países más pobres y con mayor presencia de la enfermedad:

• Cuatro mil médicos y personal de la salud para crear la infraestructura que permita suministrar a la población los medicamentos con las prescripciones y el seguimiento indispensables. Ese mismo personal podrá formar y entrenar gran número de especialistas de sus propias especialidades, enfemeras y técnicos de la Salud.

• Los profesores necesarios para crear 20 Facultades de Medicina, muchos de los cuales podrán ser escogidos entre los 2 359 médicos cubanos que ya hoy prestan servicios en 17 países como parte del Programa Integral de Salud. En esas Escuelas se formarían 1 000 médicos cada año en los países que más lo necesitan.

• Los médicos, pedagogos, psicólogos y otros especialistas que se requieran para asesorar y colaborar con las campañas de prevención del SIDA y otras enfermedades.

• Los equipos y kits diagnósticos necesarios para los programas básicos de prevención.

• El tratamiento antirretroviral para 30 000 pacientes.

Solo sería necesario que la comunidad internacional aporte las materias primas para los medicamentos, equipos y recursos materiales de esas producciones y servicios. Cuba no obtendría ganancia alguna y aportaría los salarios en su moneda nacional, que es lo más costoso para los organismos mundiales de Salud, y lo más difícil que es el ser humano preparado y dispuesto a cumplir esa misión.

El SIDA, Señor Presidente, es una guerra sin bombas y sin ejércitos.

El mundo ha acumulado una inteligencia extraordinaria en todos los campos del saber. Viven hoy, en un mismo tiempo histórico, muchos más científicos de los que pudo reunir la humanidad a lo largo de siglos. La riqueza creada es más que suficiente para asegurar una vida saludable a sus 6 mil millones de pobladores. Comenzamos, sin embargo, a vivir en un milenio enfermo. La única cura posible es que pongamos los infinitos recursos de que dispone el planeta al servicio de la humanidad, sin mezquinos intereses comerciales ni egoísmos nacionales. Lograrlo es nuestra responsabilidad.

Muchas gracias


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