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Cientos de títulos mundiales y olímpicos, varios de sus
atletas y equipos en las respectivas élites mundiales, un prestigio creciente en la arena
internacional y un masivo movimiento popular en torno a varias disciplinas ilustran el
desarrollo deportivo alcanzado en los últimos años por Cuba, una isla de 11 millones de
habitantes en la que el deporte es pasión y práctica diaria.
Hechos más que ilustrativos son, en 1998, el primer lugar en
la Liga Mundial de Voleibol Masculino, primero femenino y tercero masculino en el mundial
de esa disciplina (Copa Paul Libaud), el primero en el Campeonato Mundial de Béisbol
Amateur celebrado en Italia, primero en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y
el tercero en los Juegos de Buena Voluntad de New York, en julio, con 8 medallas de oro, 5
de plata y 4 de bronce, por detrás de Estados Unidos y Rusia.
Antes del triunfo de la Revolución, existieron sin dudas
grandes atletas pero no un movimiento deportivo organizado y pujante como el actual.
Quienes lucharon y triunfaron lo hicieron casi siempre en supremo esfuerzo contra el
desinterés oficial y adversidades como la falta de apoyo, el racismo, la pobreza o la
desidia:
Ramón Fonst, primer latinoamericano
ganador de medallas en Juegos Olímpicos, diestro y sensacional en todas las armas, con
cinco preseas doradas, una de plata y otra de bronce en los juegos de París-1900 y San
Luis 1904. Estuvo activo hasta los IV Juegos Centrocaribeños de Panamá-1938, cuando fue
el más veterano.
José Raúl Capablanca,
jugador asombroso desde su primer atisbo de genio, a los 4 años. Tomó el cetro a
Emmanuel Lasker en 1921, cuando éste último llevaba 27 años en la cima. Entre 1916 y
1924 estuvo invicto en juego con lo más selecto de la élite mundial. Su único revés en
matches fue en 1927 contra Alexander Aliejin, quien le ganó la corona y nunca le dio la
oportunidad de revancha al cubano, aquejado por alta presión arterial que lo llevó a la
muerte. De él diría otro grande, el yugoslavo Gligoric: "Capablanca sabe, los
demás ensayamos".
"El boxeo soy yo", decía Eligio Sardiñas
(Kid Chocolate), una de las grandes figuras del boxeo en todos los tiempos. Como
amateur nunca perdió en Cuba. En Estados Unidos conquistó las fajas mundiales de
ligero-junior (1931) y bantam (gallo), en 1932. Según los historiadores, su mayor orgullo
era bajar del ring sin un despeine y presuntamente fresco, como si nada hubiese sucedido.
Tuvo a otro seguidor poco después de su ocaso, Kid Gavilán, ganador también de una faja
mundial.
El béisbol era un deporte de gran popularidad en
Cuba. Hubo muchos peloteros brillantes, pero quizás el mayor de todos fue Martín
Dihigo, considerado el mejor jugador cubano de todos los tiempos. Incluido en los
salones de la fama de Cooperstown (EE:UU), México y Cuba. Se vio impedido de brillar en
las Grandes Ligas del béisbol estadounidense por la barrera racial vigente hasta 1946.
Hábil en todas las posiciones, recio bateador y efectivo pitcher, tanto que en la
temporada local de 1935 fue a la vez mejor bateador y serpentinero, además de jugador
más valioso.
Un ascenso vertiginoso
A poco del triunfo de la Revolución, el 23
de febrero de 1961, fue creado el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y
Recreación, INDER, que dio al deporte la base material y el apoyo
requeridos para su desarrollo. En 1962, se eliminó el deporte rentado, en 1965 surgió la
industria deportiva y desde entonces se han edificado cientos de instalaciones deportivas
a lo largo del país. Surgieron además escuelas especiales de deporte en varios niveles
escolares e institutos superiores que gradúan a profesores en las distintas disciplinas;
a la vez, el país cuenta con un alto desarrollo en la medicina deportiva.
De 15 mil deportistas en 1959, cuando la isla
tenía sólo 951 instalaciones deportivas, en la actualidad practican alguna disciplina
medio millón de cubanos, gratuitamente (más de 11 mil instalaciones actualmente).
La política de la Revolución dio frutos
casi inmediatos, que se pueden detallar por competiciones:
Juegos Centroamericanos y del
Caribe:
El despegue irreversible ocurrió en la
edición de 1970, al conquistar Cuba el primer lugar en 16 de las 21
disciplinas del calendario: 184 medallas, de ellas 83 de oro. En 1974,
abrumadora ventaja cubana sobre sus rivales, con una cosecha de 101 medallas de oro. Medellín-1978
fue escenario
de la continuidad del reinado y el ascenso cubanos: 182
medallas (120 doradas). En La Habana-1982, fueron 282 preseas (173 de
oro). Ya en 1986 la isla había consolidado su estrategia deportiva, por
lo que en las siguientes ediciones ha enviado a las citas delegaciones que incluyen
equipos de segundo nivel. En los juegos de ese último año, los cubanos obtuvieron 299
medallas (174 de oro); en México-1990, 322 (180 de oro), y en Ponce-93,
364 (227). En 1998, Maracaibo (Venezuela), Cuba ganó los XVIII Juegos Centroamericanos y del Caribe con un
total de 334 medallas: 191 de oro, 74 de plata y 69 de bronce. El más cercano rival de
los cubanos fue México (61-84-67), mientras Venezuela quedaba en tercera con 56, 68, 67.
Juegos Panamericanos:
En estos juegos, la actuación cubana, entre
los años 1951 y 67, fue poco notable. En 1967, en Winnipeg, Canadá,
Cuba llegó a la cuarta plaza. Ya en Cali-71 (Colombia), la isla alcanzó
el segundo puesto, tras Estados Unidos. Tal posición se ha mantenido desde entonces, con
excepción de los juegos de La Habana-1991, cuando los cubanos ganaron
140 medallas de oro y quedaron por encima de la delegación estadounidense, que obtuvo
130.
Juegos Olímpicos:
En París-1990 y San
Luis-1904, Ramón Fonst dio a Cuba cinco oros, una plata y un
bronce: una excepción de la regla. En años posteriores, Cuba conoció sólo de
seis premios, todos de plata. Hasta 68 años más tarde, en 1972, en los
juegos de Munich, la isla no volvió a ganar un oro en estas competiciones. En esa
ocasión, fueron tres boxeadores (Orlando Martínez, 54 kg; Emilio Correa,
67 kg, y Teófilo Stevenson, más de 81 kg) quienes abrieron a la
pequeña isla una promisoria cadena de actuaciones olímpicas.
Vino luego Montreal-76, con
13 medallas (6 oros, 4 platas y y tres bronces). Moscú-80 representó el
salto definitivo de Cuba en el movimiento olímpico: con 20 medallas (8 de oro, 7 de plata
y cinco bronces), la isla quedó en cuarto lugar, protagonizando todo una
hazaña. Razones de solidaridad con la URSS y el Campo Socialista Europeo, así como con
la República Popular Democrática de Corea, hicieron que Cuba no estuviera en las
ediciones de Los Angeles-84 y Seúl-88. Pero Cuba volvió a la carga en Barcelona-92,
con quinto lugar entre 172 naciones (31 medallas: 14 oros, 6 platas y 11
bronces), pese a que ya había comenzado una época de crisis económica para el país. En
Atlanta-96, aún en medio de esa circunstancia llamada "Período
Especial", Cuba quedó octava entre 197 países, con un saldo final
de 25 medallas, de ellas 9 de oro, 8 de plata y 8 de bronce.
Por supuesto, decenas y decenas han sido los
títulos mundiales y olímpicos en estos años. En las pesas, Daniel
Núñez marcó varias plusmarcas en las categorías de 56 y 60 kgs en los años
'70 y '80, y obtuvo oro en Moscú-80, donde impuso récord del orbe y olímpico. En el
mundial de Gettysburg-1977, Cuba sorprendió al ser segunda por equipos, detrás de la
URSS, y entre otras hazañas, es recordada la de Pablo Lara, que dio
relieve a los juegos panamericanos de Mar del Plata con sus marcas de 207 y 207.5 kgs en
envión.
En béisbol, popular desde
el siglo XIX en la isla, Cuba, en la primera mitad del siglo, tuvo los títulos mundiales
de 1939 a 1943, excepto del de 1941, que ganó Venezuela. Con posterioridad, nuestro
equipo ocupa la cima panamericana desde los juegos de Cali-71. Proverbial es la abundancia
de grandes peloteros en la isla, que sería interminable mencionar. Campeón mundial desde
hace varios años, ratificado en el torneo de Italia' 98, y olímpico en Barcelona-92
y Atlanta-96.
Interminable sería también la lista de
boxeadores que han dado fama a la escuela cubana de boxeo en los últimos
años, con base en el estilo europeo pero modificada con aportes de nuestros maestros. La
escuela cubana de boxeo comenzó su escala ascendente con el título por equipos en
Munich'72 y ha dominado en las últimas tres décadas la arena internacional y dado
figuras como Teófilo Stevenson (trimonarca olímpico y mundial), Félix
Savón (bicampeón olímpico y pentacampeón mundial) y Roberto Balado (tricampeón
mundial y monarca olímpico en Barcelona '92).
En cuanto al Voleibol, es
recordada la Copa Paul Libaud otorgada a los cubanos en 1978,
cuando las mujeres fueron primeras y los hombres terceros en los respectivos mundiales.
Los cubanos se han destacado en estos últimos años con cadenas de victorias en la arena
internacional, incluidos títulos mundiales y olímpicos (las mujeres ganaron el oro en Barcelona-92
y Atlanta-96), así como estelares lugares en los Grand Prix femeninos y
en la Liga Mundial masculina, donde los caribeños conquistaron, invictos en la final, el
podio en la edición de 1998. Para concluir el siglo con broche de oro, en el mundial de Japón
(1998), las cubanas ganaron oro (tenían el de Brasil-94), lo
cual significa dos títulos del orbe y dos olímpicos en una sola década, y los hombres
quedaron terceros en igual sede, lo que valió a Cuba otra vez la Copa Paul Libaud.
En el atletismo, resaltan
figuras como Félix "El andarín" Carvajal a inicios de siglo,
cuarto en la maratón de San Luis-94. "Pepe" Barrientos, quien
igualó en los años '20 la marca del hectómetro de 10.2 segundos en manos del
estadounidense Charles Braddock. Otros nombres aparecerían con el correr del tiempo, pero
la época de los grandes comenzó en los '70 y continuó en los '80, hasta hoy, con Pedro
Dueñas (recordista mundial al marcar 17.40 metros en triple salto durante los panamericanos de Cali-71), Alberto Juantorena
(medallas de oro en 400 y 800 metros en las olimpiadas de Montreal-76, y récord mundial
en 1977 en 800 metros), Alejandro Casañas (récord mundial en 110 metros
con vallas en Montreal-76), Silvio Leonard (marcó 9.98 segundos en 1977,
convirtiéndose en el primer no estadounidense en correr
los 100 metros en menos de 10 segundos), María Caridad Colón (primera
mujer latinoamericana campeona olímpica de atletismo, al lanzar la jabalina a 68.40
metros en Moscú-80, récord olímpico). Ya entre los '80 y los '90 aparecen figuras
como Maritza Martén (campeona olímpica en disco en Barcelona-92) y los
archiconocidos Ana Fidelia Quirot, Javier Sotomayor, Yoelbis
Quesada (triple salto) e Iván Pedroso (campeón mundial en
salto de longitud con marca de 8.96 metros, nunca reconocida como récord mundial).
Otros deportes en los que Cuba ha marcado
pautas son el judo, la lucha, el baloncesto y la esgrima, con fuertes equipos que atesoran
títulos en mundiales y olimpiadas, así como primeras figuras de los rankings
mundiales.El inmersionismo cuenta con destacadas figuras, la primera de ellas Deborah
Andollo, con récords en varias modalidades. La natación comienza a despuntar, y
también el ciclismo
Algunas
figuras destacadas de las últimas décadas:
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Javier Sotomayor. Salto
de altura. En 1984 implantó récord nacional, con un salto de 2.33 metros. Siendo
juvenil, en 1986 llegó a la élite mundial con un récord mundial juvenil, 2.36. En 1988,
impone récord mundial, con 2.43, en Salamanca, España. Igual marca, pero bajo techo,
protagoniza en el mundial de Budapest, 1989, año en que también elevó la marca al aire
libre a 2.44, en Puerto Rico. Asediado constantemente por las lesiones, comunes en esa
especialidad, Sotomayor volvió a sus andadas en 1993, cuando otra vez en Salamanca sumó
un centímetro más y llevó el récord universal a 2.45 metros. Tiene en
su haber el título de Barcelona-92, además de preseas doradas en campeonatos y copas
mundiales, panamericanos, centroamericanos y Juegos de la Buena Voluntad. |
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Tras un exitoso ascenso de varios años,
Ana Fidelia Quirot tuvo en 1993 un accidente doméstico que casi
le cuesta la vida y que puso en peligro su carrera. Muchos pensaron que tras recibir
quemaduras en el 40% de su cuerpo y ser sometida a más de veinte operaciones
reconstructivas, todo había terminado para la llamada "Tormenta del Caribe".
Sin embargo, en el propio 1993 comenzó los entrenamientos y ganó plata en los 800 metros
planos en los centroamericanos de Ponce, Puerto Rico. Fue primera en el mundial de
Gotemburgo-95 y segunda en los olímpicos de Atlanta-96. |
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Félix Savón es,
según expertos, el mejor boxeador amateur del mundo en los últimos años. Seis veces
campeón mundial y dos veces olímpico, se caracteriza por una gran movilidad y pegada. Ha
logrado grandes cadenas de invictos (que han durado varios años) y sólo ha sido
derrotado en contadas ocasiones. |
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Omar Linares es uno de
los mejores beisbolistas amateur de la actualidad en el mundo. Estelar tercera base y
bateador, registra altos parámetros en todas las áreas del juego y ha sido clave en las
victorias del equipo cubano. |
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Rodolfo Falcón. En
Atlanta-96 protagonizó toda una hazaña de la natación, un deporte con poca tradición
en Cuba, al alcanzar la medalla de plata en los 100 metros espalda, seguido del también
cubano Neisser Bent, toda una promesa. Ambos reafirmaron sus dotes en los Juegos de Buena
Voluntad de N.York 98, donde fueron primero y segundo como parte del equipo Resto del
Mundo. |
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Iván Pedroso. El 29 de
julio de 1995, en Sestriere, Italia, implantó un récord mundial de 8.96 metros en la
prueba de salto largo, no reconocido por anomalías de un juez local. Una lesión y
posterior intervención quirúrgica le impidieron brillar en Atlanta' 96. En 1997 se
impuso en el Campeonato Mundial Bajo Techo de París, Francia. En agosto de ese año
dominó en el Campeonato Mundial de Atenas, convirtiéndose en tricampeón en esas lides.
Para concluir el año, ganó en los Juegos Mundiales Universitarios y en el Grand Prix,
con lo cual fue primero en el ranking del orbe, además de tener la mejor marca del año:
8.63 metros. En 1998, se agenci{o el oro en los Juegos de Buena Voluntad con 8.54. |
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