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Deportes Reseñas
Gilberto Torres....¡Qué pelotero!

Por Elio Menéndez

Muy escasos peloteros cubanos tuvieron la extraordinaria versatilidad de Gilberto "El Gibarito" Torres, quien al morir en enero de 1973 tenía 67 años de edad, la gran mayoría de ellos dedicados al béisbol.

Estuvo considerado Gilberto uno de los jugadores más inteligentes del pasatiempo nacional, y su innata habilidad para actuar en varias posiciones fue únicamente comparable a las de Martín Dihigo, no por gusto llamado "El Inmortal".

Lázaro Salazar tuvo también gran facilidad para jugar en más de una posición y resaltó como inicialista, lanzador y en los jardines, limitado para otras por su condición de zurdo. El príncipe de Belén, como llamaban a Salazar, brilló con el Almendares en campeonatos de la Liga Cubana.

Aunque se inició como lanzador de grandes perspectivas en las filas amateurs, "el gibarito" Torres brilló en otras posiciones, especialmente la inicial y la antesala. Es bueno aclarar que jugó en dos temporadas como torpedero de los Senadores de Washington, en la Liga Americana.

A lanzar comenzó en la Unión Atlética Amateur de Cuba con el uniforme de los "Rifleros" de Regla, club para el cual jugaba cuando en 1934 lo designaron el Más Valioso por su gran labor en el montículo. Elegido para integrar la selección nacional que fue a los Juegos Centroamericanos de El Salvador, Gilberto Torres declinó la designación y firmó profesional con el club Habana, que ya por entonces dirigía otro reglano ilustre, Miguel Angel González.

Artista de la bola de nudillos

En su primer año con el Habana, "el gibarito" Torres conquistó siete desafíos y llamó poderosamente la atención. Cuando ya se consagraba como lanzador en aquella exigente pelota, fue víctima de la fiebre del paludismo. Al reincorporarse al deporte, ya su brazo había perdido fuerza, lo que lo obligó a especializarse en la llamada "bola de nudillos".

Tanto dominó el difícil lanzamiento, que con justeza puede afirmarse que ha sido el mejor nudillista de la pelota cubana. Con esa arma se hizo del liderato de pitcheo en la campaña profesional del año 41, al ganar diez juegos y perder tres con el Habana.

Dos temporadas después promedió para 333 a la ofensiva, segundo mejor promedio de la liga, alternando como pitcher, primera y tercera.

Ascenso al Washington

Luego de varias temporadas en las Ligas Menores de los Estados Unidos, Gilberto Torres llegó al Washington en calidad de lanzador, en 1944. Más, necesitados los Senadores de un torpedero, le situaron en el campo corto y allí jugó de regular, con promedio al bate de 277 en 540 veces al plato.

En 1946 lo enviaron a Montreal, pero la nostalgia le hizo regresar a Regla, en La Habana, para reaparecer un año después con los Havana Cubans en la Liga de la Florida. En este circuito su bola de nudillos causó estragos. Ganó 22 partidos, perdió ocho y su porcentaje de carrera limpia por juego fue de ¡0.86!. Tiró 13 lechadas y tanto fue su control sobre la bola de nudillos que no tiró un solo wild en la campaña.

Gilberto manager....

Finalizados sus días como jugador activo, "el gibarito" Torres dirigió el club Habana, en cuyo puesto de mando sustituyó a Miguel Angel González, de quien fue alumno predilecto.

Con la erradicación en Cuba del deporte profesional, Torres rechazó una oferta para fungir de jefe de los buscadores de talentos que trabajaban para el Filadelfia de la Liga Americana y optó por quedarse entre los suyos, para ayudar al desarrollo del movimiento beisbolero que nacía con la Revolución.

En las primeras series nacionales dirigió a Occidentales, y en el 63 figuró al frente del equipo Cuba que ganó en los Juegos Panamericanos de Sao Paulo, donde el espirituano Modesto Verdura le ganó dos veces a los estadounidenses con su endiablada bola de humo.


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