Osleidys
Menéndez: jabalinazo de 71,54
Por Enrique Montesinos
Cuando
la fibrosa joven matancera -del municipio de Martí-, conquistó por segunda vez
consecutiva, en 1998, el título mundial juvenil en lanzamiento de la jabalina,
la Federación Internacional de Atletismo decidió aclamarla como la mejor del
universo entre todos los contendientes menores de 19 años.
¡Larga vista de los especialistas encargados de la selección!
La ebánica discípula del ex jabalinista Dionisio Quintana, de
1,78 metros de estatura, saltó al año siguiente a la categoría de mayores,
con borrón y cuenta nueva en todo, pues también se estableció en esa
temporada un nuevo modelo de jabalina, lo que no impidió continuar su ruta
ascendente al triunfar en los Panamericanos de Winnipeg-99, además de adelantar
hasta un significativo cuarto lugar en el Mundial de Sevilla-99.
Como debutante en los Juegos Olímpicos de Sydney-2000 enseñó
sus agallas desde bien temprano; asustó al encabezar la fase clasificatoria
(67,34). En la final se encaramó en el podio con un bronce (66,18) importantísimo,
por ser arrebatado a la flor y nata de la especialidad, con mucha más
experiencia.
Todavía estaba en acción la noruega Trine Solberg-Hattestad. A
los 34 años llegó nada menos que a sus quintos Juegos Olímpicos, luego de
establecer en julio el primado universal (69,48). En Sydney ratificó su papel
de favorita con récord olímpico de 68,91, concediéndole de paso a su país la
primera dorada histórica en el atletismo.
Entonces
Trine se marchó del atletismo tras la gran hazaña.
Osleidys, que de todas formas estaba decidida a desbancar a esa
gran oponente, supo que el camino estaba más despejado todavía.
Esta temporada 2001, de Campeonato Mundial, ha estado a todo
tren apenas comenzada la gira europea, con 65,76, en Sevilla, el 8 de junio,
mejor marca mundial del año, superior a la de su compatriota Xiomara Rivero
(65,29), quien logró ganarle (a su 64,78) en el Memorial Janet de marzo, en
Santiago de Cuba.
Luego llegó a Helsinki, donde avanzó hasta 66,74 el día 14, y
cinco jornadas después puso a meditar a todos con su estupendo disparo de 68,40
conseguido en Tartú, récord personal, para Cuba y el continente americano. El
cintillo noticioso fue suyo.
Ahora, en la pequeña isla griega de Creta —vaya coincidencia
su origen isleño—, acaba de multiplicar ese titular. Son profusos los
despachos cablegráficos, crece su fama. Con toda lógica la dan como favorita
para campeona mundial.
Con apenas 21 años hasta el próximo 14 de noviembre, solo cabe
descubrirse ante esta nueva gloria de Cuba y de su deporte.
Se trata nada menos que de la única mujer cubana recordista
mundial absoluta en la historia de este universal deporte y la única
actualmente en todos los de tiempos y marcas.
Solo con otra gloria como Javier Sotomayor comparte ahora tan
encumbrado pedestal en la lista de récords universales.