| Cuba y los Juegos Panamericanos de
Winnipeg Por Rogelio del Río/ Junio '99.
Desde hace aproximadamente 10 meses Cuba inició el camino de
preparación con vista a los XIII Juegos Panamericanos. El propósito de retener el 2do
lugar conquistado en Mar del Plata-95 ha venido cobrando fuerzas por día. Y eso no es
más que uno de los principales resultados del espíritu con que las autoridades del
Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) han imbuido a
deportistas, técnicos y trabajadores en general del sector.
En 1959, cuando la triunfante Revolución Cubana anunció
un giro de 180 grados, también en el campo deportivo se estaban sentando las bases
de lo que posteriormente sería una de sus más preciadas conquistas.Han sido 40 años de
masividad en el deporte, que nos permiten ostentar hoy el 8vo lugar olímpico.
El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y
Recreación no ha escatimado proyectos y recursos en su objetivo de mantenerse como el
principal contrincante de Estados Unidos en los juegos continentales. Inicialmente fueron
seleccionados 1300 atletas para integrar las pre-selecciones, y 9 meses más tarde, en
mayo último, continuaban entrenando poco más de 900.
De ese grupo saldrán los 516 deportistas que, hasta el momento, nos
representarán en 28 de las 34 disciplinas convocadas por los organizadores de los Juegos
Panamericanos, cuya inauguración está prevista para el próximo 23 de julio.
Pero esto no es todo lo hecho por el INDER de cara a
Winnipeg-99. También pensando en Winnipeg, y aun con las limitaciones propias del
Período Especial, el INDER reorganizó su presupuesto anual. Buscaba así financiamiento
para el necesario fogueo internacional, que se ha estado materializando en la mayoría, si
no todas, de las preselecciones con topes en distintos lugares del planeta.
Asimismo, destinó recursos para mejorar la atención a los
atletas de alto rendimiento, e incluso a sus familiares. Otra iniciativa fue el
mantenimiento a las instalaciones deportivas. Así, en la fusión de esas medidas, junto a
la dedicación y coraje de nuestros deportistas y entrenadores, es que no resulta una
quimera el que sigamos siendo rivales a temer en los máximos juegos del hemisferio. De
ahí el lema: "A Winnipeg con la dignidad y el honor de nuestros tiempos".
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