| La Música: elemento
indispensable en el cine Por
Ileana González
Desde los tiempos del cine silente (cuando un pianista, a
oscuras, matizaba con mayor o menor intensidad lo que ocurría en la pantalla) la música
se ha incorporado a la cinematografía como un personaje más.
Componer específicamente una partitura para cine, a fin de
crear sentimientos y acentuar atmósferas, es siempre una labor que exige sensibilidad y
talento. Acoplar la música a las imágenes requiere una capacidad muy especial por parte
del creador para interiorizar las emociones que el realizador pretende provocar en
determinados momentos del argumento cinematográfico.
La banda sonora de un filme tiene que reforzar, con sus
efectos, las intenciones de cada secuencia, sea con orquestaciones con ritmos diferentes o
incluso con el recurso de los silencios. Esa es la clave para que la simbiosis sea eficaz.
Un realizador puede recurrir a música no concebida
originalmente para una obra cinematográfica, o solicitarla por encargo. En este último
caso el compositor ha de trabajar en estrecha comunión con el director, para explorar en
cada momento del guión y hallar así la fórmula que permita conjugar armoniosamente las
imágenes con la música.
En Cuba hay una serie de compositores que se han vinculado
al cine, sea al de ficción o al documental. Son músicos valiosos y versátiles,
intuitivos y sensibles, capaces de conseguir una especialización en ese ámbito. Sobre
ellos recae la responsabilidad de que la relación cine-música fluya sin tropiezos, las
imágenes sean más convincentes y se refuerce la ilusión de realidad planteada por el
argumento.
La música es un ingrediente indispensable en el cine, y
los Festivales de La Habana han dedicado buena parte de su programación en estos 20
años, a destacar cuánto aportan al séptimo arte tantas partituras o intérpretes
inolvidables. Por apenas citar dos casos recordemos cómo hace 6 años, la Orquesta
Sinfónica Nacional, conducida entonces por Zenaida Castro Romeu, ejecutó temas
compuestos por José María Vitier para la película El siglo de las Luces, de Humberto
Solás, deslumbrantes por su gran peso dramático y porque se advertían en ellos rasgos
de la época descrita, sin soslayar los timbres caribeños.
En este vigésimo Festival (1998) también la Orquesta
Sinfónica Nacional ha tenido un peso importante, al ejecutar obras emblemáticas
compuestas para el cine.
Cuando se hable de un trabajo de composición de música
para cine, el nombre del maestro Leo Brouwer resulta insoslayable. En la ceremonia de
inauguración de este Festival de Cine Latinoamericano volvieron a escucharse sus
composiciones para los filmes Lucía, Cecilia, Un día de noviembre, No hay sábado sin
Sol y el documental Lam. Indudablemente, son trabajos que demuestran una experiencia
singular para comunicar y sugerir ideas y sentimientos, mediante sonoridades que trasmiten
esencias de momentos históricos diversos.
Con su sólida formación el maestro Leo Brouwer, fundador
de la Escuela Cubana de Guitarra, ha enriquecido muchas obras del cine cubano.También
otros compositores lo han hecho, como los hermanos Vitier, Carlos Fariñas, Juan Formell y
Edesio Alejandro, por citar algunos.
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