| El
único modo de ser libre
(Redactó:
Alberto Ajón)
“La
libertad y la inteligencia son la natural atmósfera del hombre”,
escribió José Martí, por cuya lucidez nos alcanzó
esta certeza universal: “Ser culto es el único modo
de ser libre”.
Insistía el Apóstol en esa idea al escribir: “Un
pueblo instruido será siempre fuerte y libre”.
Él advirtió además: “Los hombres son
todavía máquinas de comer y relicarios de preocupaciones.
Es necesario hacer de cada hombre una antorcha”.
Y
en otro momento reiteraba: “Es indispensable alimentar la
luz, y achicar la bestia. (...) Un hombre no es una estatua tallada
en un peso duro, con unos ojos que desean, una boca que se relame,
y un diamante en la pechera de plata. Un hombre es un deber vivo;
un depositario de fuerzas que no debe dejar en embrutecimiento un
ala”.
“La educación es el único medio de salvarse
de la esclavitud”, escribió Martí. Y no se refería
solamente a la servidumbre que como ley y con fuerza impone la arbitrariedad
del opresor.
Hablaba
también de aquella esclavitud, tan sometedora como la otra,
que él observó en la sociedad norteamericana. “De
leer, escribir y contar no se pasa en la escuela pública
–escribió el Héroe cubano.
Y de la escuela pública, a la faena, al espectáculo
del lujo, al deseo de poseerlo, a la vanidad de ostentarlo, a las
angustias crueles e innobles de rivalizar con el del vecino.
De este empequeñecimiento es necesario sacar estas almas”.
Martí veía cuánta vil y sumisa ligadura se
crea en los seres menores cuya necesidad, por imperativo de ignorancia
y miseria de espíritu, es la opulencia.
De esa miseria salva la cultura.
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