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Cultura Reseñas

Joseíto Fernández, el caballero humildeJoseíto Fernández, autor de La Guantanamera

Por Pedro Quiroga Jiménez

 

Noventa años cumpliría el próximo cinco de septiembre José Fernández Díaz. Zapatero, vendedor de periódicos y dueño de múltiples oficios que ofrecían el sustento a una humilde familia del habanero barrio de Los Sitios, Joseíto Fernández, sin embargo, trascendió al mundo con una obra bien distinta.

Sello identificativo del acervo musical cubano, su Guajira Guantanamera ha tenido a través del tiempo más de 150 versiones en prestigiosos vocalistas e instrumentistas, entre ellos Benny Moré, Démis Roussos, Paul Mouriat, Richard Clayderman, Libertad Lamarque y José Feliciano. Callado y respetuoso desde niño, el Rey de la Melodía -como le llamaban- cantaba ya a los doce años escondido de su madre, contraria entonces a carrera tan indigna para un caballero.

Asegura Migdalia Fernández, la mayor de tres hembras y un varón descendientes del Rey de la Melodía, que su padre compuso la primera canción-protesta en Cuba. "Con la Guantanamera, él denunciaba cualquier injusticia o el hecho que fuera", enfatiza Migdalia. No conocía el miedo, y está la anécdota de cuando se dirigió al dictador Fulgencio Batista pidiéndole un guarda-barreras para el pueblo de Coliseo, en Matanzas, debido a los numerosos accidentes ferroviarios que allí sucedían".

Joseíto Fernández recibió entonces un censor para sus textos, pero aun así y gracias al dominio improvisativo, cierta vez burló a su crítico cantando lo prohibido. "Siempre dijo que la Guajira Guantanamera era patrimonio nacional cubano, por eso nunca quiso obtener beneficios de ella", destaca Migdalia.

Verdadero hombre de pueblo

Entre la infinidad de recuerdos que atesora la hija mayor de Joseíto Fernández, sobresale el amor de su padre hacia los niños. "Aunque se retiró joven por problemas de salud, su mayor orgullo era caminar por las calles de La Habana y que la gente lo saludara como alguien muy cercano", puntualiza Migdalia.

"Cuando se acercaba a los niños escuchaba cómo lo reconocían: ¡por ahí viene Joseíto Fernández!, e incluso en ocasiones tuvo que cantar algún fragmento de la Guantanamera". Verdadero hombre de pueblo, Joseíto se mantuvo incólume ante la popularidad merecida. El norteamericano Pete Seeger había lanzado al mundo desde el Carnegie Hall, de Nueva York, la melodiosa guajira con los versos de José Martí. Pero no había duda; la paternidad correspondía al compositor cubano.

Autor de conocidas canciones, entre ellas Elige tú, que canto yo, Amor de madre, Demuéstrame tú y Así son, boncó, Joseíto Fernández se sintió siempre cubano hasta los tuétanos. "Nunca quiso viajar al extranjero porque decía que al estar fuera de Cuba, moriría de nostalgia", cuenta su hija.

De su humildad y rectitud; de su entrañable amistad con Barbarito Diez; de ese sentir criollo que mantuvo hasta el final, sobran las evidencias en su casa-museo de Los Sitios, señalada con el número 658 de la calle Gervasio, en La Habana. No en valde expresaría un día: "No hay un sólo acto en mí/ que aminore la valía/ la gran honradez y hombría/ ambas virtudes muy grandes/ de Joseíto Fernández, el Rey de la Melodía".

 


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