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Chucho
Valdés tiene mayores satisfacciones que el Grammy
Por
Ana Margarita González
La atracción del
Festival de Jazz de Puerto Rico, que concluyó recientemente fue Chucho
Valdés. Junto a Irakere cerró la última noche del espectáculo del
Anfiteatro Tito Puente, en San Juan, y su luz comenzó a irradiar hacia
el sur, porque emprendió una gira que lo llevará a varios países
centro y suramericanos.
"Esas son plazas
importantes, sobre todo ahora que tengo una nueva propuesta artística y
hay más expectativas con nosotros, después de ganar el tercer premio
Grammy", dijo.
Aunque el renovador del
latin jazz asegura que el Grammy no es su mayor satisfacción, porque
tiene otras, como los títulos de doctor Honoris Causa en las
universidades de Victoria, en Canadá y la de La Habana, la medalla
Félix Varela, y las llaves de las ciudades de San Francisco, Los
Ángeles, Madison y Neuilly, en Estados Unidos y la de Ponce, en Puerto
Rico.
Cuba, ni nadie, debe
atarse a un solo ritmo
Chucho Valdés considera
que no es descabellado abrirse ante la gran diversidad de géneros
musicales que existen en el mundo, e incluso, innovar otros.
"Nosotros lo que hacemos es una nueva versión que puede llamarse
afro cuban jazz, que vale tanto como cualquier otro ritmo. Y mientras
más géneros se abran, más cultos seremos y tendremos más
posibilidades para triunfar", aseguró el pianista, de 60 años, en
diálogo con esta periodista.
Motivado a hablar sobre
su labor en la formación de músicos, esos que llegan a Irakere
desconocidos y se convierten en estrellas, Chucho afirmó: "Me
siento como un padre feliz y tengo la confirmación de que el título de
Doctor Honoris Causa no me lo han otorgado por gusto, es porque dicen
que he ayudado al desarrollo de la cultura universal, no solamente de la
cultura cubana".
"Hay tradiciones
familiares que vinieron de Nigeria, y algunos de nosotros mantienen las
costumbres, algunas cosas de la religión africana, como un símbolo de
respeto a nuestros antepasados", dijo Chucho Valdés al abordar la
presencia de la religión en su música y sus atuendos.
"Todo el mundo no
tiene por qué pensar y hacer lo mismo", precisó. Su relación
afectiva con Benny Moré fue abordada también en esta entrevista con el
jazzista cubano: "Comenzó en un ensayo de la orquesta de mi papá,
Bebo Valdés.
Yo siempre iba cuando
tenía 10 u 11 años, ya tocaba bastante y en un receso me senté al
piano. Benny me dijo: "acompáñame una guaracha" y lo
acompañé, luego me dijo: "un bolero" y lo acompañé,
entonces miró al viejo y le dijo: "¡Bebo, el niño va a ser mejor
que tú!". "Él me quiso y yo lo quise mucho",
afirmó.
Yo soy Bebo dos, pero
me dicen Chucho
Así se define el hijo de
Bebo y Pilar, dos músicos cubanos, que sembraron en el niño la
vocación y la convicción de que no basta con tener las cualidades para
ser músico, hay que desarrollarlas al máximo.
"A los tres años yo
me senté y toqué sin que nadie me enseñara. El viejo se preguntaba
¿cómo fue posible?, pero Pilar le respondía: "es que cuando tú
tocas él siempre está parado detrás".
La historia, contada por
el propio Chucho Valdés es así: "Bebo fue a tocar a Tropicana,
pero se le quedó una partitura, regresó a buscarla y sintió que
alguien tocaba, ¡pero tocaba!, y cuando miró para el piano, era yo.
Esos fueron mis inicios, toqué de oído hasta los cinco años, que me
pusieron el primer profesor. A los nueve, fui a la escuela de música a
hacer la carrera de piano, que eran ocho años, pero yo entré en
cuarto. ¡Verdad que tenía facilidades!
Al terminar sus estudios
en la escuela de música, Jesús (Chucho) Valdés fue al Conservatorio,
cultivó la música clásica, y salió interpretando a los maestros del
género. También estudió Historia de la Música.
A los 14 años comenzó
su vida profesional, en la orquesta de Bebo Valdés. "Mi papá hizo
una orquesta para que yo aprendiera a escribir para ella, para que
aprendiera a tocar bajo la batuta de un director, y ¡qué mejor
director que mi papá!, enfatiza.
"Esa orquesta me
sirvió de taller, después pasé por las manos de los grandes
directores cubanos, he acompañado a grandes cantantes, he hecho todo lo
que se puede hacer dentro de la música y pienso que como dice Bebo, con
mucha dignidad y con el máximo de calidad". En el final de esta
entrevista, Chucho Valdés predice su futuro: "música, música y
crear más música".
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