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Cultura Reseñas

Una poetisa cubana que iluminó a la lengua española

Por Alberto Ajón

Si no hubiese escrito esa novela que tituló Jardín, la propia vida de Dulce María Loynaz hubiera sido su más acabada novela. 

Nacida el 10 de diciembre de 1903, cuando la isla inauguraba con el siglo una república de ostentosa utilería entre las agonías del romanticismo, la pujanza modernista y la imposición del mal gusto burgués norteamericano, la vida de Dulce María Loynaz tuvo desde la cuna los ingredientes de un gran argumento novelesco.

El padre, un General del Ejército Libertador que enclaustró a su familia en un ambiente idílico, hizo que sus hijos se instruyeran en el propio recinto hogareño, espacio que constituyó el ámbito fundamental en la infancia de la poetisa y sus singulares hermanos. Su juventud viajera fue el mayor desquite que se tomó Dulce María. 

A los 16 años publicó Dulce María Loynaz sus primeros poemas y comenzó a viajar. Anduvo por Norteamérica y casi toda Europa; visitó a Turquía, Siria, Libia, Palestina, Egipto, México, América del Sur, Islas Canarias, la Península Ibérica.

Se graduó de Derecho Civil y ejerció la abogacía sin dejar de escribir versos y de colaborar en diversas publicaciones del país.

Fue la intelectual cubana que más reconocimiento alcanzó en su tiempo, desde lo más alto de la Academia Cubana de la Lengua y un asiento en la Real Academia Española, hasta el Premio Nacional de Literatura y el Cervantes que concede España. 

Aunque prefirió la soledad y el apartamiento, muchos la rodearon con su amistad; entre ellos, Gabriela Mistral y Federico García Lorca.

Considerada una de las más importantes voces líricas de la lengua española en el siglo XX, Dulce María Loynaz publicó su primer libro, Versos, en La Habana, en 1938.

Después daría a la luz, en Madrid, sus poemarios Juegos de agua, Poemas sin nombre, Carta de amor al rey Tutankamen, Obra lírica y Últimos días de una casa

En Cuba, tras el triunfo de la Revolución, se dieron a conocer sus libros Poesías escogidas y Poemas Náufragos

La creación literaria de Dulce María Loynaz comprende además dos obras en prosa: la novela Jardín y el libro de viajes Un verano en Tenerife. 

En su patria, donde escribió y donde eligió vivir, murió la poetisa el 27 de abril de 1997.


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