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Hielo
para una tormenta
Por Teresa González
Abreu
Cuando hace más de un
año la televisión cubana estrenó "La Tormenta de Hielo", el
filme de Ang Lee llegó precedido de una muy buena crítica, nada
tacaña en elogios para una obra que entendían como un significativo
estudio de la familia norteamericana de los ' 70.
Aquella vez, "La Tormenta
de Hielo" se exhibió con todas las mutilaciones que el pésimo
doblaje provoca en una película de reflexión.
Nuevamente, se insistió
en la cinta de Ang Lee en la pantalla chica cubana, lo cual fue una
excelente idea, pero se tropezó otra vez con la misma piedra: la copia
mal doblada de la primera vez.
Resumen, lo que hubiera
podido ser una oportunidad ideal, dado el contexto, para que ese estudio
de la familia, que en definitiva no es más que un examen de la sociedad
norteamericana, cumpliera su intención, se pierde a causa de un mal que
no se acaba de erradicar.
Podría parecer un
capricho, pero no lo es. Vamos a cederle la palabra a la escritora
mexicana Laura Esquivel, la autora de "Como agua para
chocolate".
Ella opina así de las
películas dobladas: "De ninguna manera creo que la industria del
doblaje esté defendiendo el idioma español.
Yo les puedo asegurar que
soy Talía, y no me lo van a creer. No por otra cosa, sino porque la
imagen que está detrás de mis palabras, no corresponde con la
realidad, es decir, no hay verdad en lo que digo.
Los actores pasan años
estudiando la manera de comunicar una emoción con verdad. Para lograr
que las palabras que salen de su boca sean acompañadas por una emoción
real, convincente, ponen en juego todas sus entrañas.
Ese, entre otros, es uno
de los problemas del doblaje. El separar la imagen de su banda sonora
original, siempre resulta una amputación grave e injustificable.
Sobre el doblaje, la
escritora mexicana Laura Esquivel añade: "Los personajes y los
autores son mutilados sin compasión, un enorme trabajo de creación se
tira por la borda con esas interpretaciones que, salvo en muy respetadas
excepciones, están llenas de lugares comunes, de expresiones falsas,
acartonadas, producidas en serie, con matices prefabricados y poco
creíbles.
No nos reconocemos en
esas palabras, pues van acompañadas de una imagen que ha perdido parte
de su significado". Hasta aquí la cita. Esa enorme mutilación es
la que sufre "La Tormenta de Hielo" al ser doblada y muy mal
doblada al español. Vamos a extremar los términos: ¿Se creería
alguien a un investigador que en el momento de detener a los
delincuentes, culmina la acción diciendo: Daos presos follones, que ha
llegado el alguacil?
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