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Cultura Reseñas
Los Van Van en Miami: la cultura cubana venció a la histeria anexionista

Octubre '99

Los Van Van, institución musical de la cultura cubanaDe nada sirvieron las amenazas ni intimidaciones, ni la campaña adversa orquestada por los círculos más reaccionarios de Miami, ni incluso las ofensas y groserías que soportaron los participantes a la entrada del Coliseo Arenas, de Miami.

El concierto de la orquesta cubana Los Van Van "sacudió" por más de dos horas y media al estadio, y puso a bailar a más de dos mil espectadores, quienes los recibieron con aplausos cerrados, "una ovación de valor y dignidad por parte de su gente que tanto arriesgó por escucharlos", al decir de un participante.

Títulos tan conocidos como Candela, El negro está cocinando, Azúcar..., sonaron estruendosamente y calmaron las tensiones del auditorio, en ese lugar donde se han presentado otras figuras de reconocida talla internacional.

Un gigantesco despliegue policial que incluía a fuerzas antimotines y el servicio táctico del FBI, al estilo de Hollywood, se concentró en las afueras del estadio donde se registraba y rastreaba a los que iban a participar, y adentro, un numeroso cuerpo de seguridad creaba más tensiones. Entre los participantes que desafiaron las barreras impuestas por los "histéricos" protestantes, que incluso llegaron a lanzar huevos y botellas, hubo muchos comentarios, según revelaron los cables: "Vine porque me gusta la música, no veo por qué mezclar esto con la política", "¡Es arte y una expresión del alma!", "¡Son unos músicos espectaculares!", "Si vienen de nuevo volveré a verlos"...

Y es que mucha gente que quería participar estaba asustada, porque desde las ondas de algunas emisoras contrarrevolucionarias, comentaristas de la tendencia anexionista habían pedido que se filmara a todo el que entrara al concierto para dejar "constancia de los traidores". De ahí que muchas personas entraran con máscaras o velos, y hasta envueltas con banderas cubanas para que no pudieran verles la cara. Otros, desafiando a los manifestantes, mostraban con orgullo las entradas. La promotora del espectáculo, Debbie Ohanian, fue difamada por el alcalde de la ciudad, Joe Carollo, y por sus voceros en las estaciones de radio, mientras que se supo que grupos de extrema derecha trataron, sin éxito, de cancelar el concierto.

Según trascendió, Ohanian invitó nuevamente a la orquesta, cuya actuación "demostró que en Miami hay un público deseoso de disfrutar de su música", dijo.

Un policía agredido, un periodista herido, siete arrestados y un cúmulo de publicidad que acusa el carácter revanchista de los elementos ultraderechistas, deja como saldo este nuevo intento por desacreditar a la cultura cubana, orquestado por las organizaciones contrarrevolucionarias que persisten en su actitud anexionista.

Los Van Van actuaron también en Miami, después de un recorrido por más de 25 ciudades de los Estados Unidos, adonde llevaron el mensaje musical y cálido de su irreductible pueblo.

No es nueva la violencia contra a cultura cubana

Los antecedentes de acciones agresivas contra la cultura cubana y sus representantes no son nuevos, ya en 1991 la denominada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) logró, mediante presiones políticas y chantajes económicos, que el gobierno del condado de Dade, donde radica Miami, aprobara un proyecto de ley que prohíbe la actuación allí de artistas cubanos.

Víctima de este vandalismo ultrajante fue el pintor cubano Manuel Mendive, uno de cuyos cuadros (El Pavorreal), fue quemado en público en Miami en 1993, en una histérica reacción de la contrarrevolución irritada ante la favorable acogida del afamado maestro.

Con posterioridad, acciones similares se realizaron en esa ciudad norteamericana contra los representantes de nuestra cultura. En julio de 1996 lanzaron un coctel molotov contra el local donde la reconocida vedette, Rosita Fornés, debía presentarse.

También en agosto de 1998, la mafia anticubana obligó a suspender un concierto que ofrecía un grupo de músicos de la Isla recién llegados a Miami, tras vencer impedimentas con el otorgamiento de los visados de entrada a Estados Unidos. Después de actuar durante una hora, Francisco Repilado, Compay Segundo, sus músicos y los que disfrutaban de su actuación fueron conminados por las autoridades a abandonar el local debido a una amenaza de bomba.

En esta ocasión la jauría cayó sobre los Van Van. Todo el espectáculo para sabotear e impedir la actuación de la popular orquesta, fue planificado y ejecutado por las organizaciones contrarrevolucionarias, principalmente la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, con el aliento de políticos ultrarreaccionarios de origen cubano y pudiera resumirse en las palabras de un crítico y profesor cuando manifestó que estos actos "son el paradigma de la imbecilidad cultural".

Otro residente de la ciudad, también crítico de arte y promotor del Ciclo de Cine Cubano del Miami Dade Community College, manifestó que los hechos en la Arena de Miami han dejado un cisma preocupante que podría afectar la vida cultural de otras entidades locales favorables a los intercambios culturales.

Los elementos que se oponen rabiosamente a la presencia en Miami de artistas cubanos pertenecen a los círculos más reaccionarios de la emigración, arrastrados por connotados pandilleros entre los cuales figuran los testaferros batistianos, veteranos mercenarios de Girón y conocidos terroristas.

A ellos se sumaron los agitadores que desde emisoras contrarrevolucionarias saturaron el ambiente de la ciudad con histéricos llamamientos para aterrorizar a los que se sintiesen atraídos por la presencia de la popular orquesta.

Presionadas por la mafia anticubana, las autoridades de Miami, incluidos el alcalde de la ciudad y el gobernador, fueron incapaces de tomar medidas para impedir estas vandálicas acciones, e incluso funcionarios municipales escondieron su responsabilidad bajo el pretexto de que la presencia de los artistas cubanos provoca a los "exiliados cubanos" y representa una amenaza para la seguridad pública.

No debe extrañar tales conductas en uno de los territorios de mayor índice delictivo de Estados Unidos, donde a diario se pisotean elementales derechos de sus ciudadanos, entre ellos el de optar libremente, sin tener que sufrir represalias ni humillaciones, por las preferencias culturales de unas y otras nacionalidades allí radicadas. Mucho más legítimo si, como en este caso, se trata de la música cubana que lógicamente goza de muchos adeptos.

Es comprensible a la vez, el pataleo de los cabecillas de la mafia anexionista y de sus más fanáticos seguidores, deseosos de aprovechar cualquier mínima posibilidad para chantajear a las autoridades del país en plena campaña electoral, e imponer así el mantenimiento del férreo y criminal bloqueo contra Cuba.

Estas posiciones agresivas e irracionales están siendo enfrentadas cada día con más decisión por el fuerte movimiento contra el bloqueo que abarca a numerosos sectores en todo el país, a lo cual se suma el creciente sentimiento de respeto a nuestro pueblo entre una considerable parte de los cubanos residentes en Miami.

Deben estar muy preocupados los heraldos de la barbarie cuando, a pesar de toda la campaña de propaganda, amenazas y vejaciones, más de 2 000 cubanos participaron en el concierto de los Van Van y disfrutaron de un espectáculo musical que a muchos dejó deseos de repetir.

Los hechos ocurridos confirman la fortaleza y validez de la cultura cubana, su significado como escudo protector de la identidad nacional y, por ello, la renovada admiración y respeto que despierta en todo el mundo.

(Granma)

Ver:  -Cubanos en el MIDEM Latino: Los oídos sordos de Miami


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