| Eduardo Galeano: la
realidad no es un destino, es un desafío... Por
Ileana González
Eduardo Galeano asegura que le encantaría dedicarse a meditar en
los parajes del Himalaya, en un ambiente de sosiego y retiro, pero le es imposible
desprenderse de los vaivenes de este planeta que habitamos y maltratamos.
Por eso sigue muy de cerca las novedades, los horrores y
las maravillas de la vida cotidiana. La guerra en Yugoslavia, por supuesto, no le ha sido
indiferente, y acerca de ella tiene escritos varios artículos, publicados por importantes
medios de prensa.
El incisivo ensayista, narrador y periodista uruguayo
retornó este junio de 1999 a la Casa de las Américas de La Habana, una institución que,
como él dice, tanto ha hecho por el verdadero descubrimiento de América Latina y el
Caribe, para que aprenda a reconocerse y quererse.
En ocasión del reciente cumpleaños de la Casa de las
Américas, Galeano le hizo llegar un ingenioso y a la vez emotivo mensaje.Su texto decía
así:
"La Casa de las Américas merece el premio Nobel
de Física: ha demostrado que en una sola casa podemos vivir millones de personas, lo que
constituye un gran acontecimiento científico. Y todos juntos, allí metidos, nos sentimos
de lo más bien, lo que ya pasa a la categoría de milagro".
Galeano regresó a la Casa y allí leyó fragmentos de su
libro más reciente, "Patas arriba", un retrato del mundo de fin de
siglo que -expresa su autor- está al revés, y al cual le acaba de agregar una página
que dice: "Este libro continúa en los noticieros de cada día".
Sobre las tribulaciones de este mundo el escritor uruguayo
dialogó con periodistas cubanos y extranjeros. Agudo analista político, vaticinó que,
de acuerdo con el panorama actual, en los próximos años el Pentágono y la OTAN van a
elegir a sus "villanos" por sorteo. "Vivimos en un mundo muy militarizado y
enfermo de violencia, que habla de paz y transpira guerra", comentó el autor de "Las
venas abiertas de América Latina", "Memoria del fuego" y "El
libro de los abrazos".
En ese sentido, recordó irónicamente cómo los que
fabrican armas, los que sacan el jugo de las guerras, los que convierten en negocio las
tragedias humanas, son los países que custodian la paz. "Es escandaloso que la paz
del mundo esté en manos de los fabricantes de armas", enfatizó, y advirtió que el
drama de la inseguridad ha sustituido a la justicia.
Al referirse a la agresión contra Yugoslavia, Eduardo
Galeano manifestó que es triste comprobar cómo se puede fabricar una guerra con tanta
impunidad y tanto éxito, lo cual atribuyó a la inmensa capacidad de manipulación de la
cultura de la violencia, que promueve la idea de que se puede hacer una guerra en nombre
de la paz.
A pesar de lo sombrío que se muestra el mundo, Galeano
afirma que la realidad no es un destino, sino un desafío, y que lo que sucede en este fin
de siglo no puede ser interpretado como una suerte de fatalidad inevitable.
"Yo sí creo que las cosas pueden cambiar", dice
rotundamente un hombre que se declara amigo íntimo de la Revolución cubana, hacia la
cual siente "admiración por su dignidad y gratitud por su solidaridad".
Artículos
anteriores
-Rosario
Flores, torbellino escénico que confía en sus propuestas
-La
verde espiga de la paz
-A
Grandinetti y a Titón la vida no les dio tiempo
-Hemingway
como parte de Cuba
-Casa de las Américas: Breve cronología de un
Premio
-Una nueva era para el Castillo de la Punta
-La Música: elemento indispensable en el cine
-Instituto Cubano del Arte e Industria
Cinematográficos:
40 años de una novedosa mirada
-Alicia Alonso, la más
extraordinaria Giselle
-Joseíto Fernández, el caballero
humilde
-Bola de Nieve: "yo soy la canción"
-Cuba: un
caleidoscopio religioso
-Ballet Nacional de Cuba: un nuevo aniversario
|