| Falsas
imputaciones
Por
Iván Becerra
Los
cargos por los que fueron acusados los cinco cubanos prisioneros
políticos en cárceles de Estados Unidos son, cuando
menos, el origen de un debate.
Renombrados
juristas norteamericanos coinciden en que en ese caso fueron violados
principios vigentes desde hace mucho tiempo. El veredicto de culpabilidad
en lo relativo a conspiración para cometer espionaje fue
dictado sin que se presentara ni una sola prueba ni un testigo.
Por
el contrario, importantes personalidades militares negaron que Gerardo
Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero,
Fernando González y René González hubieran
intentado siquiera obtener secretos de seguridad nacional.
Otro
cargo de notable importancia, conspiración para cometer asesinato
de primer grado, le fue endosado a Gerardo Hernández, a quien
condenaron cruelmente por ese hecho, a pesar de que la Fiscalía
reconoció, de manera oficial, que no puede probarlo.
Sanciones
desproporcionadas
No
se corresponden con los antecedentes jurídicos las sanciones
impuestas a los cinco luchadores antiterroristas por los cargos
de falsa identidad y no haberse registrado como agentes extranjeros.
Si
la Corte de Miami hubiera actuado de buena fe, habría tomado
en cuenta la naturaleza de la misión que ellos cumplían
y el alto número de vidas humanas y de bienes materiales
que protegieron en el desempeño de esa arriesgada tarea.
Hay
mucho de venganza en la manera en que funcionó el proceso,
incluida la desestimación de las dos mociones presentadas
por los abogados para efectuar un nuevo juicio en otra sede, y desclasificar
las supuestas evidencias ocultas por la Fiscalía.
Los
cinco luchadores cubanos por la paz están cumpliendo condenas
que no merecen, pero que fueron reclamadas por el grupo de terroristas
que hacen de la Florida un emporio de reaccionaria decadencia.
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