| Terror
sostenido hasta en las cortes
Por
Iván Becerra
Uno
de los mayores actos de terrorismo en la historia de la Humanidad
es la agresiva política que han ejercido contra Cuba sucesivos
gobiernos de Estados Unidos desde 1959 hasta la fecha.
En ese contexto se inserta la creación de grupos paramilitares
cuyas actividades han privado de la vida a más de 3400 ciudadanos
cubanos.
Dentro
de esos grupos estaban infiltrados cinco hombres que hoy cumplen
desproporcionadas condenas en cárceles de Estados Unidos,
donde desde hace más de cuatro años son sometidos
a un trato cruel e inhumano que se extiende a sus familiares.
Gerardo
Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero,
Fernando González y René González, no obstante,
mantienen una alta capacidad moral en su injustificado encierro,
y el comprometimiento de los pueblos con su liberación se
profundiza y multiplica.
Solidaridad
contra la trampa
Más
de 100 comités internacionales constituidos en decenas de
países han visto con asombro cómo la jueza Joan Lehnard
desestimó dos mociones presentadas por los abogados de Los
Cinco.
Uno
de esos textos pedía efectuar un nuevo juicio fuera de Miami,
y el otro solicitaba acceso a la documentación del proceso
ocultada por la Fiscalía bajo los preceptos de la Ley de
Procedimiento de Información Clasificada (CIPA).
Esa maniobra, ese secreto artificial creado por el Ministerio Público
obstáculizó el trabajo de la defensa e interfirió
el debido proceso. Además, sirvió a los acusadores
para reforzar el absurdo punto de vista de que el juicio era sobre
un asunto de seguridad nacional.
Las
mentiras y las trampas que han caracterizado el proceso de los cinco
cubanos en Estados Unidos llenarían miles de cuartillas para
presentarlas ante el tribunal de la historia.
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