| Amor
contra el ocaso
Por
Iván Becerra
El mundo se divide entre los que luchan por el amor y los que actúan
contra el amor. Olga Salanueva Arango, esposa de René González
(uno de los héroes cubanos prisioneros políticos del
imperio) compartió con su compañero los riesgos del
combate contra el terrorismo en Miami.
Permaneció
arrestada varios meses, sufrió extorsiones, chantajes y humillaciones
antes de regresar a Cuba a reunirse con sus dos hijas.
Junto al resto de las familias de los héroes y del pueblo
de Cuba, Olga lucha por la liberación de su esposo, a quien
no puede visitar porque las autoridades estadounidenses se lo prohíben.
Lo
mismo le sucede a Adriana, esposa de Gerardo Hernández, a
quien incluso en cierta ocasión le concedieron la visa de
entrada en Estados Unidos para luego expulsarla de regreso a La
Habana. Apenas pudo pisar el suelo norteamericano.
Amor
contra el odio
Ramón Labañino estuvo diecisiete meses sin comunicarse
con su familia. Lo logró mediante una carta, el 21 de enero
del 2001. Pero demoró mucho más en poder disfrutar
un rato, con cierta tranquilidad, de la luz del sol.
Ocurrió
después de casi cuatro años, el diecinueve de febrero
del 2002, cuando llegó a la prisión de Beaumont. Esto
sucede en medio de grandes amenazas imperiales. Unos millones de
personas viven en condiciones de esclavitud en todo el mundo.
Una
gran parte son niños. La gente muere de todas las muertes,
de hambre y sufrimiento, de enfermedades conocidas o nuevas. Estamos
a punto de presenciar un acto genocida cuyas repercusiones son impredecibles?.
Queda
espacio para la esperanza en el Levante? A esta altura, usted, se
habrá dado cuenta de quiénes luchan por el amor y
quiénes actúan contra el amor.
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