| Con
la verdad como bandera
Por
Iván Becerra
Cuando
hoy nos esforzamos en cada frente de la Batalla de Ideas, damos
continuidad a un principio vigente en la historia nacional. La razón
y los principios movieron a los próceres independentistas
del siglo XIX, así como a los asaltantes al Cuartel Moncada.
¿No
fueron, acaso, los ideales más justos los
que impulsaron a los expedicionarios del Granma? Mientras luchamos
hoy por la cultura, por la paz, contra la guerra económica,
el bloqueo y la Ley asesina de Ajuste Cubano, andamos el camino
que nos abrieron precedentes gloriosos en que se forjó la
Patria.
Los
cinco héroes cubanos prisioneros políticos del imperio
se enfrentaron con dignidad e ideas al terrorismo y a la Corte inescrupulosa
de Miami.
Gerardo
Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero,
Fernando González y René González entregaron
al mundo, en sus alegatos ante el Jurado, un compendio de nobles
verdades.
La
Batalla de Ideas no es un concepto abstracto. Es un esfuerzo permanente
por mejorarnos y mejorar el mundo, por impedir que la Humanidad
desaparezca en medio de guerras, pobreza e ignorancia, sin agua
que beber ni aire que respirar.
En
ningún proceso social se ha concretado, como ahora en Cuba,
un vínculo tan estrecho entre cultura y defensa de la soberanía
e independencia nacionales.
Pocos
pueblos poseen un nivel de pensamiento y análisis como el
que se ha alcanzado en este país. Un punto de vista más
abarcador, depurado y unánime de la cubanía se ha
enraizado en la actual etapa del proceso cubano, cuyos objetivos
se integran a la existencia misma de la República.
Varias
generaciones, como en una interminable Marcha Combatiente, se han
unido más aún en la Batalla de Ideas. Para todos hay
un espacio en esta lucha de singulares relieves.
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