|
La
historia y sus hechos
Por
Iván Becerra
Gerardo Hernández,
Ramón Labañino y Fernando González, tres de los héroes cubanos prisioneros
políticos en estados Unidos, no habían nacido cuando ocurrió la
Crisis de Octubre de 1962.
Los otros, Antonio
Guerrero y René González, tenían apenas cuatro y seis años de edad,
respectivamente. Todos eran unos niños cuando Ernesto Guevara Che
fue asesinado en Bolivia, en 1967.
Esos dramáticos eventos
enriquecieron la memoria histórica y consolidaron la estatura moral
del pueblo cubano. La humanidad siempre deberá reconocer la serenidad
y el valor con que hace cuarenta años esta isla se mantuvo firme,
aún a punto de ser consumida por el fuego atómico procedente de
Estados Unidos.
El ejemplo del Che,
que concretó en la Revolución Cubana gran parte de sus sueños de
creador, sigue convocando a una permanente batalla por la justicia.
El Che calificó a la
Crisis de Octubre como "...los días luminosos y tristes",
frase que abarca tanto la brillantez patriótica del pueblo cubano
como el desenlace de aquella espeluznante prueba, en cuyas negociaciones,
bajo la tensión de una inminente catástrofe mundial, no se tomó
en cuenta en toda su dimensión el punto de vista de Cuba.
Los recuerdos de octubre
sobreviven. El Che es la misma evocación gloriosa que ha impulsado
a los cubanos durante decenios. Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando
y René siguieron su ejemplo para proteger a su pueblo de los ataques
terroristas protagonizados por los mismos enemigos que cometieron
el asesinato de la Higuera, o que trataron de barrernos con armas
atómicas, o que ejecutaron el Crimen de Barbados.
Cuba vivirá
siempre con el recuerdo del Che. Nunca disminuirá para su pueblo
el resplandor humano que genera su imagen.
|