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Una enmienda ignorada
Por
Iván Becerra
La falta de un Jurado
imparcial, estrechamente asociada a la celebración del juicio en
un ambiente inadecuado como el de Miami, constituye la más flagrante
de las violaciones que los juristas cubanos definen en el caso de
los cinco héroes cubanos prisioneros políticos del imperio.
Gerardo Hernández,
Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González,
que se infiltraron en grupos terroristas anticubanos en el Sur de
la Florida, fueron igualmente sometidos a un proceso irregular y
plagado de trampas, aparte de que han sufrido, durante cuatro años,
crueles e inusuales condiciones de reclusión.
Sin evidencia alguna
recibieron cargos por conspiración
para cometer asesinato y conspiración para cometer espionaje. Jamás
en la historia de la jurisprudencia norteamericana han sido violadas
de manera tan evidente las enmiendas constitucionales de
1791, especialmente la sexta.
Al
denegar el cambio de jurisdicción para el juicio, proceder que solicitaron
los letrados de la defensa en el caso de Gerardo, Ramón, Antonio,
Fernando y René, la jueza Joan Lenard privó a los acusados del derecho
fundamental, consagrado en la Sexta Enmienda, de ser juzgados por
un Jurado imparcial.
También
cercenó la posibilidad de un debido proceso, previsto en la Quinta
Enmienda. Detrás de todo, prevalecieron el odio contra el pueblo
cubano y el obsesivo fundamentalismo de los grupos mafiosos de Miami,
cuyos representantes intercambiaban saludos y abrazos con fiscales
y miembros del Jurado.
El
contexto en que marcha el proceso de apelación se matiza cada vez
más por la solidaridad con Los Cinco, que crece como una ola y se
manifiesta en disímiles regiones del mundo. Hasta el pueblo de Estados
Unidos, habitualmente desinformado y engañado, está conociendo la
verdad.
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