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Siempre
es el momento de luchar
Por
Iván Becerra
El
clamor internacional por la liberación de los Cinco héroes cubanos
presos en Estados Unidos demuestra que la verdad y la justicia son
armas que ninguna fuerza puede destruir.
Cuando
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René fueron condenados, en el
contexto tramposo de una Corte desnaturalizada en Miami, los grupos
terroristas del Sur de la Florida y los políticos de la ultraderecha
de Estados Unidos pensaron que jamás volvería a hablarse del asunto.
El
corolario de esa infamia fue una condena conjunta de cuatro cadenas
perpetuas y setenta y siete años de privación de libertad, aparte
de ubicar a los acusados en cárceles lejanas y acentuadamente separadas
entre sí.
A
todo eso se sumó la campaña infame de la prensa anticubana localizada
en Miami y el silencio cómplice de los grandes medios norteamericanos.
Pero la verdad estaba y sigue vigente, y se abre paso como un río
incontenible por todo el mundo.
Cuatro
años y un día después de haber sido arrestados, de soportar crueles
aislamientos y condiciones infrahumanas en las prisiones de la Unión,
la inocencia de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René se hace
cada vez más evidente incluso ante los ojos del pueblo norteamericano.
Desde
los Balcanes hasta California, desde Argentina hasta lejanos rincones
de Asia, la imagen de los Cinco patriotas, luchadores por la paz,
se asocia con los mejores valores del ser humano.
En
los tiempos que transcurren, transidos por el odio del imperio más
poderoso, obsesivo y arrogante de la historia, Cuba se enorgullece
de crear una obra de equidad, amor y esperanzas, fomentada por hombres
y mujeres iguales que los héroes antiterroristas encarcelados en
Estados Unidos.
Porque
ellos, con su ejemplo, forman parte de los esfuerzos cotidianos,
e integran la justa idea de que un mundo mejor no sólo es posible,
sino también imprescindible.
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