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La
verdad que tiene que imponerse
Por
Iván Becerra
Paso a paso,
el mundo se entera de la increíble suma de trampas que caracterizó
el proceso penal seguido en Miami contra cinco revolucionarios cubanos,
cuyas desproporcionadas e injustas condenas rebasan los preceptos
jurídicos de cualquier nación.
La misión de estos
compatriotas era observar e informar los movimientos de grupos terroristas
de origen cubano con base en el estado norteamericano de La Florida,
con lo cual no sólo protegían al país antillano de las acciones
de aquellos asesinos, sino también a la población norteamericana.Jamás
cometieron hecho alguno para socavar la seguridad nacional de Estados
Unidos.
Pero el tejido fascistoide
de la ultraderecha narcoterrorista que campea en Miami propició
un juicio torcido, bajo el auspicio y la presión de personas y pandillas
que son autores de innumerables crímenes. Excepcionalmente duras
son las condiciones en que esos jóvenes asumen sus respectivas condenas.
Mientras el
presidente Bush se reúne con notables representantes de la mafia
anticubana para dar a conocer que se opondrá a cualquier iniciativa
contra el bloqueo, aparecen en diversos países, incluido Estados
Unidos, agrupaciones que se comprometen en el empeño de luchar por
la libertad de Tony, René, Gerardo, Ramón y Fernando.
La inmensa mayoría
del pueblo norteamericano, objeto de la más cruel manipulación informativa
que pueda concebirse, ignora que en cárceles de su país están recluidos
cinco jóvenes cuyo expediente de lucha contra el terrorismo merece
el reconocimiento del mundo.
Periodistas estadounidenses
que ahora nos visitan seguro llevarán a su regreso la pasión con
que sindicalistas, intelectuales, científicos y políticos de distintos
puntos del planeta luchan por la justicia en el caso de los cinco
héroes cubanos. La verdad tiene que multiplicarse.
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