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La verdad se impone
Por
Iván Becerra
Cada vez son más los
grupos y sectores sociales de todo el mundo que exigen la libertad
de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando
González y René González.
Dentro de Estados Unidos
se expresa un reclamo creciente a favor de esos jóvenes cubanos
que cumplen severas e injustas sentencias en cárceles norteamericanas.
Leonard Weinglass,
un sobresaliente letrado estadounidense, decidió sumarse a Paul
Makenna, Richard Klugh, Joaquín Méndez y los otros juristas que
apelarán ante el Undécimo Circuito de Atlanta.
La Unión Nacional de
Abogados de Estados Unidos sigue muy interesada en la situación
de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Lo que está sucediendo
es que el velo oficial de silencio que le impusieron al proceso
está cayendo ante la reacción de quienes aman la justicia, que son
mayoría tanto en el Sur de la Florida como en Estados Unidos como
en el planeta.
Quien se acerque
con honestidad a lo que sucedió en el torcido juicio que se le siguió
a los cinco héroes en la Corte de Miami, llega de inmediato a la
conclusión de que son inocentes.No
hubo una sola prueba en su contra.
Ramsey Clark, Fiscal
General de los Estados Unidos en el decenio de los sesenta, declaró
que la verdad, la justicia y la paz sólo pueden ser honradas
liberando a estos cinco cubanos.
Ellos fueron sentenciados
a penas desde quince años de reclusión hasta cadenas perpetuas por
enviar información a su país sobre el movimiento de feroces grupos
terroristas.
Condenas semejantes
sólo podían ser logradas en Miami, donde es evidente la presión
de un mafioso segmento minoritario, aunque económicamente poderoso,
de la comunidad cubanoamericana residente allí. Haber efectuado
el proceso en Miami es un crimen fríamente calculado. Pero ese crimen
no quedará impune frente a la razón.
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