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Estado de necesidad
Por
Iván Becerra
Gerardo Hernández,
Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González
monitoreaban las actividades de grupos terroristas anticubanos en
Miami cuando fueron arrestados por el FBI, en septiembre de 1998.
¿Por qué Cuba se ve
obligada a tener "ojos y oídos" en el Sur de la Florida?
Sin el menor escrúpulo, durante más de cuatro decenios, sucesivos
gobiernos de Estados Unidos han tolerado la existencia de esas pandillas,
cuyas acciones han costado al país miles de muertos y mutilados.
Durante mucho tiempo,
Cuba le ha pasado información a Washington sobre esos hechos. Pero,
ni siquiera después de los dramáticos acontecimientos del once de
septiembre, cuando Estados Unidos dice haber declarado una guerra
total al terrorismo, el Buró Federal de Investigaciones ha movido
un dedo para neutralizar alguna de esas tenebrosas entidades.
Gerardo, Ramón, Antonio,
Fernando y René actuaron en virtud del Estado de Necesidad,
una figura jurídica que se reconoce mundialmente, y es aceptada
y aplicada en Estados Unidos. Sin embargo, la Corte de Miami ignoró
de manera arbitraria esas realidades, y dictó condenas de quince
años de privación de libertad hasta cadenas perpetuas contra los
cinco héroes cubanos.
Ramón Labañino, en
su descargo ante el tribunal, advirtió que la Fundación Nacional
Cubano Americana, Alpha 66, y Comandos F-4, entre otras organizaciones,
son tan peligrosas como quienes atacaron las torres gemelas.
Pero, no hay de qué
extrañarse. El presidente Bush se reunió el pasado 20 de mayo con
representantes de esos grupos de la muerte. Los abrazó. Les regaló
sonrisas. Y les prometió que aniquilará la Revolución Cubana. Una
promesa que él, como sus predecesores, no podrá cumplir, porque
es imposible matar a un pueblo entero y a su ejemplo.
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