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Cubanos de corazón
Por
Iván Becerra
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio
Guerrero, Fernando González y René González,
los cinco héroes cubanos prisioneros políticos en
Estados Unidos, cumplirán el próximo doce de septiembre
cuatro años de encierro.
Al
amanecer de ese día, en 1998, agentes del FBI irrumpieron
en las respectivas viviendas de los implicados y se los llevaron
al cuartel general de esa organización en Miami. Era el inicio
de un calvario que esos jóvenes patriotas y sus familias
han enfrentado con heroica dignidad.
Después
de 24 meses de vigilancia clandestina, de largos interrogatorios
y confiscación de diversos materiales, la Fiscalía
no pudo presentar ante la Corte de Miami ni siquiera una evidencia
de que los acusados hubieran lesionado la seguridad nacional de
Estados Unidos.
Sin
embargo, fueron condenados a penas desde quince años de reclusión
hasta cadenas perpetuas.
A
Gerardo Hernández le endilgaron una acusación de conspiración
para asesinar, vinculada a que Cuba derribó dos avionetas
piratas sobre aguas nacionales en febrero de 1996.
El
show que montaron alrededor de ese cargo obedeció a la presión
de las pandillas mafiosas anticubanas de Miami, que no quedaron
satisfechas con el incremento del cerco económico de Washington
contra Cuba a raíz de aquel hecho.
Esos
grupos terroristas necesitaban alguien para vengarse no sólo
por los sucesos de febrero del 96, sino por el fracasado secuestro
del niño Elián González. "Necesitaban
vengarse de usted, de sus hijos y de sus nietos, de su esposa o
de su esposo, de sus vecinos y amigos".
Necesitaban
vengarse de la Revolución, que son todos los cubanos, del
espíritu de libertad del pueblo cubano, que constituye la
gran familia de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.
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