| Antiguos
métodos de manipulación
Por
Iván Becerra
Hace
50 años, los esposos Julius y Ethel Rosemberg fueron ejecutados
en la silla eléctrica, en Estados Unidos, acusados de haber facilitado
información clasificada a la Unión Soviética.
El
proceso judicial estuvo plagado de irregularidades. Actualmente,
la mayoría de los norteamericanos reconoce que aquella situación
fue originada por la histeria de la Guerra Fría.
Después
del crimen del 11 de septiembre, la paranoia anticubana se ensañó
en Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando
González y René González, quienes, para prevenir a su pueblo de
ataques terroristas, se infiltraron en grupos mafiosos asentados
en el Sur de la Florida.
Ocurrió
en la Corte de Miami, donde nunca debió celebrarse ese juicio. A
ninguno se les pudo probar cargo alguno, pero el FBI, la jueza Joan
Lenard, los fiscales y los jurados se pusieron al servicio de la
mafia terrorista y anticubana.
La
gran prensa norteamericana sigue guardando silencio en torno al
caso de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Ellos cumplen
absurdas sentencias, desde 15 años de reclusión hasta cadenas perpetuas,
en cárceles de Estados Unidos.
Fueron
condenados arbitrariamente, sin testigos ni pruebas, acusados de
socavar la seguridad nacional de Estados Unidos. Los medios anticubanos
de la Florida, a diferencia de las grandes cadenas nacionales, han
seguido el proceso paso a paso.
Siempre
presentan a los implicados como Espías, palabra que reiteran
con el acentuado interés de distorsionar y manipular los hechos.
Sin
embargo, la verdad se está abriendo paso. Esa verdad que es tan
grande como el odio de quienes presentan al mundo supuestos Espías
para justificar veredictos basados en la venganza.
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