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Héroes
desde que nacen
Por
Nelson Rodríguez
El
inicio de esta historia se remonta a mil novecientos ochenta cuando
siete jóvenes cubanos llegaron a la ciudad de Kiev, en Ucrania,
para estudiar ingeniería civil en la especialidad de Construcción
de Aeropuertos.
Llenos
de expectativas se enfrentaban a una nueva etapa de sus vidas después
de disfrutar la emoción del viaje en barco desde La Habana.
No
podían imaginar entonces que iban a tener la suerte de encontrarse
con otros dos jóvenes que estudiaban en el cuarto año de la misma
carrera, los cuales los recibieron con mucha camaradería.
Lejos
estaban aquellos siete principiantes de ingenieros de saber que
quienes les daban la primera mano se convertirían, uno en mártir
internacionalista y otro en Héroe de la República de Cuba.
Antonio
Guerrero Rodríguez y Ernesto Ontivero Valls le dieron la bienvenida
a los nuevos estudiantes, no por cumplir con una tarea, sino por
ese compañerismo innato del cubano, que lejos de la Patria crece
y se convierte en familiaridad.
Aquellos
dos muchachos, con sus sonrisas sinceras, acogieron a los novatos
y les mostraron la ciudad y las particularidades de la vida en la
extinta Unión Soviética.
Antonio,
un joven comedido, noble, y muy responsable, Ernesto, jaranero,
simpático y profundo. Los dos, representantes de una generación
formada en la Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin, frutos de
la Revolución cubana.
No
muchos años los separaban entonces de entregar a la Patria sus conocimientos,
energías, total entrega y sacrificio.
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