|
¿En
qué mundo estamos viviendo?
Por
Iván Becerra
En nombre de la lucha contra el terrorismo, el gobierno estadounidense,
en alianza con pandilleros asentados en la Florida, persiguió y
encarceló a Cinco jóvenes cubanos que protegían al pueblo de su
país, y al de Estados Unidos, de la acción de esos grupos fascistas.
Además,
amenazó directamente a Cuba en dos lamentables discursos el pasado
veinte de mayo, a lo cual el pueblo cubano respondió con un proceso
que ubicó el concepto de Socialismo como irrevocable en la Constitución.
El
presidente Bush confeccionó una lista de sesenta naciones a las
cuales (una por una, en varios grupos o todas a la vez) Washington
puede atacar masiva y sorpresivamente, aunque no tenga pruebas de
que en esos lugares se fomente el terrorismo.
Dentro
de esa línea de acción, el mandatario norteamericano ordenó a la
Agencia Central de Inteligencia que derroque y asesine a Saddam
Hussein, presidente de Irak.
Mientras
Ariel Sharon incrementa sus acciones genocidas en Cisjordania, el
presidente Bush diseñó un estado provisional para el pueblo palestino,
que tendrá el apoyo de la Casa Blanca siempre que el líder Yasser
Arafat no forme parte del gobierno.
Washington
se negó olímpicamente a suscribir el Protocolo de Kyoto, aunque
el Medio Ambiente mundial siga degradándose hasta un nivel de tragedia.
Con
la mayor naturalidad, como si fuera un juego, Bush se desvinculó
de los tratados de armamento nuclear que existían con Moscú. Instituciones,
intelectuales, académicos y científicos estadounidenses observan
con estupor el resquebrajamiento de derechos civiles conquistados
por el pueblo norteamericano durante muchos años de esfuerzo.
Cuba,
un espacio no gobernado por la dictadura del imperio, sigue adelante,
haciendo historia, con nobles proyectos de mejoramiento humano.
|