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Irregularidades
procesales
Show en la corte
Por
Dr Julio Fernández Bulté
El
testigo de la Fiscalía, el connotado terrorista José
Basulto, tuvo que reconocer ante elinterrogatorio de la Defensa
sus actividades terroristas contra Cuba y en tales circunstancias,presa
de violencia, arremetió contra el abogadodefensor, al que
acusó de agente de la Inteligencia cubana.
Arnaldo
Iglesias, miembro de Hermanos al Rescate, compareció el primero
de febrero como testigo del derribo de las avionetas, a quien la
Fiscalía, evidentemente, preparó para sensibilizar
al Jurado con un testimonio muy emocional que, incluso, la prensa
calificó como el momento más emotivo del juicio; aunque
su testimonio estuvo ampliamente limitado por las objeciones de
la Defensa.
Al
producirse el contrainterrogatorio a Arnaldo Iglesias, durante el
cual el abogado McKenna fue particularmente contundente, se logró
a la vista de todos que el testigo se contradijera en sus declaraciones
y reconociera que el día del incidente iban a probar unas
municiones. Ello permitió que la Defensa se preguntara y
preguntara a la Corte para qué un grupo supuestamente humanitario
necesitaba algo así. Una llamada que posteriormente hizo
la abogada de Hermanos al Rescate a El Nuevo Herald, tratando de
aclarar para qué supuestamente pretendían utilizar
esos artefactos explosivos, pone de manifiesto cuán débil
y poco convincente fue la declaración de Iglesias.
Sin
embargo, queremos subrayar que durante el contra interrogatorio
a Iglesias, McKenna evidenció las mentiras expresadas por
este, utilizando la recopilación que exhibió, de todas
sus declaraciones a la radio y la prensa cuando se autotitulaba
vocero de Hermanos al Rescate, ante lo cual el testigo se limitó
a expresar que no recordaba nada sobre aquellas.
En
la continuidad del interrogatorio de la Defensa al testigo, en determinados
momentos, le presentaban un ejemplar de prensa con fotos suyas y
una entrevista, limitándose a decir que la foto era suya
pero no recordaba la pregunta, situación ridículamente
evasiva que fue reiterando ante cada pregunta y cada documento.
Pero
el colmo de lo que debió afectar la credibilidad del testigo
se produjo cuando la Defensa tuvo que llamar la atención
de la Jueza sobre las maniobras ilegales que el testigo realizaba
durante su testimonio (consultaba unos apuntes en la palma de la
mano, que enmendaban respuestas anteriores, aparentemente por solicitud
de la Fiscalía). Cuando la Jueza le pidió que le mostrara
la mano, Iglesias, que había salido un momento, planteó
que se las había lavado.
El
testigo de la Fiscalía, el connotado terrorista José
Basulto, jefe de Hermanos al Rescate, tuvo que reconocer ante el
interrogatorio de la Defensa sus actividades terroristas contra
Cuba y en tales circunstancias, presa de violencia, arremetió
contra el abogado defensor, al que acusó de agente de la
Inteligencia cubana.
Otras
manipulaciones
Otra
de las manipulaciones de los medios de prueba se verificaron en
la no apreciación y falta de atención a los testimonios
ofrecidos por expertos o peritos norteamericanos, personalidades
y ex funcionarios del gobierno norteamericano, como Eugene Caroll,
Richard Nuccio, Charles Smith, Cecilia Capestany, o Edward Atkinson,
este último testificó que Cuba no constituía
un peligro para Estados Unidos, pero que necesitaba tener "ojos
y oídos en la Florida" para alertar de una posible invasión.
Asimismo,
se obstaculizó y se vició la práctica de la
prueba testifical de testigos de la defensa que habían hecho
sus deposiciones en Cuba, y en relación con los cuales, de
modo inexplicable, desapareció el sonido de sus voces en
los correspondientes videos.
Como
ejemplo de esos testimonios de peritos o testigos de la misma Fiscalía
que fueron ignorados, podemos mencionar la situación evidente
del perito experto en aviación Charles Leonard, quien ya
había sido usado en el juicio civil seguido contra Cuba por
el derribo de las avionetas, quien durante el contrainterrogatorio
de la Defensa, admitió las repetidas violaciones al espacio
aéreo cubano por parte de Hermanos al Rescate.
Leonard
reconoció y declaró también que la mencionada
organización había sido advertida en varias ocasiones
sobre los riesgos de volar en la zona norte de la Isla, de sobrevuelo
restringido; y reconoció que las autoridades cubanas se habían
quejado repetidamente sobre las violaciones de su espacio aéreo.
Señaló, igualmente, que era de esperar algún
tipo de medida, si hubieran hecho algo similar en Miami.
En
ese sentido, el 6 de marzo, al comenzar la presentación de
su caso por la Defensa de Gerardo Hernández, cuya primera
etapa se dedicó a enfrentar el cargo de conspiración
para cometer asesinato, al recogérsele testimonio del Almirante
retirado Eugene Carroll, este testificó sobre las advertencias
que había recibido en Cuba acerca de las provocaciones de
Hermanos al Rescate y la posible fuerte respuesta de nuestro país;
así como el traslado que él había hecho de
estos mensajes al Departamento de Estado y al Pentágono.
También restó importancia al calibre de los supuestos
secretos que pudieran haber obtenido los acusados en las instalaciones
militares norteamericanas.
A
una pregunta del Fiscal de si un país está autorizado
a derribar a un avión en aguas internacionales, el testigo
respondió que si hay persecución y sale de las aguas
territoriales aún así se puede derribar.
Una
de las testigos de la FAA (Administración Federal de Aviación)
presentó copias de documentos que mandó al Departamento
de Estado donde se planteaba que había que tomar medidas
o se iba a terminar en una tragedia. También uno de estos
funcionarios, Charles Smith, reconoció haber advertido personalmente
a Basulto de que podía ser derribado si continuaba sus acciones
provocadoras.
Con
el testimonio del ex funcionario Richard Nuccio, quedó patentizado
que Cuba tenía que enviar a Estados Unidos, hombres que vigilaran
los planes contra su pueblo, como elemental cuestión de defensa
nacional.
Nuccio
reconoció que el Gobierno cubano debía estar realmente
convencido de que tanto Basulto como Saúl Sánchez
tenían planes de acciones terroristas contra la Isla a partir
de sus antecedentes de acciones violentas, los cuales admitió
conocer. También dijo de la existencia de funcionarios dentro
del Gobierno que advertían a los cabecillas contrarrevolucionarios
sobre posibles medidas que podían tomar en su contra, y las
acciones que podían adoptar para evitarlas.
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