|
Todos
somos uno
Por
Iván Becerra
Cuando
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio
Guerrero, Fernando González y René González
fueron condenados en Miami, sus captores no imaginaron que dictaban
una sentencia de libertad perpetua.
La
infamia que constituyó aquel linchamiento judicial contra
jóvenes que se enfrentaron de verdad al terrorismo, enardeció
el corazón de los cubanos. Ellos entraron a cada fábrica,
a cada escuela, a cada obra revolucionaria, y pasaron al seno de
cada familia cubana.
Nunca
fue diferente en la Revolución Cubana, que jamás abandonó
a sus hijos. Unidad es la palabra que define la sobrevivencia del
proceso económico, político y social que los cubanos
se han dado, refrendado y defendido.
Más
allá de la cárcel injusta, la firma de Los Cinco,
por acuerdo del pueblo, aparece entre las de más de 8 millones
de cubanos que apoyan el Proyecto de Modificación Constitucional.
Y, de hecho, participan en la sesión extraordinaria del Parlamento
en l nación caribeña.
Gerardo,
Ramón, Antonio, Fernando y René, hombres lúcidos
y cultos, aman la luz del sol, el aire transparente de su Patria,
el calor de los suyos, la obra que en la isla caribeña se
ha erigido con el esfuerzo de todos. Aman la libertad.
Su
presencia en la Florida obedecía a la necesidad de informar
a su país sobre los movimientos de grupos terroristas, capaces
no sólo de afectar al pueblo de Cuba, sino también
al de Estados Unidos.
Ellos
resumen los valores que se expresan en la sesión extraordinaria
del Parlamento cubano, donde la nación reafirma la soberanía
nacional y rechaza amenazas del presidente W. Bush, quien incluye
en sus proyectos de dominación mundial destruir la esperanza
que representa la Revolución Cubana.
Uno
siente en las raíces este dictado del corazón: como
ha ocurrido en los 43 años últimos: Todos en Cuba
son uno.
|